Este lunes por la noche, mientras se disputaba un encuentro de fútbol Senior entre Racing y San Miguel se vivió un verdadero escándalo. Cando el encuentro estaba igualado 3-3, un futbolista del equipo visitante agredió violentamente al juez de línea Pablo Valles que terminó inconsciente y fue derivado a un hospital.
El episodio ocurrió a los 23 minutos del segundo tiempo y comenzó con una infracción cerca de uno de los laterales. Un jugador de San Miguel derribó con dureza a un rival que intentaba avanzar y Valles señaló la falta. Inmediatamente, otro integrante del equipo visitante se acercó al asistente y lo golpeó en el rostro.
El juez de línea terminó tendido sobre el césped y la situación llevó al árbitro principal a tomar una decisión inmediata: el partido no podía continuar y quedó suspendido.
Tras el incidente, el referí lamentó lo sucedido y remarcó que un eventual error arbitral nunca puede justificar una agresión física. Además, explicó que Valles había quedado golpeado como consecuencia del ataque.
«Tratamos de que la gente venga a disfrutar, este tipo de cosas no deberían suceder más. Nosotros venimos a trabajar, aunque tengamos un error, que puede ser involuntario, no justifica ninguna acción física. Pasamos un mal momento y está bastante golpeado. Lamentamos mucho lo que pasó», dijo el árbitro principal.
El episodio generó rápidamente la reacción de los dos clubes. Racing repudió la agresión y manifestó su solidaridad con el asistente, además de reclamar que este tipo de situaciones no vuelvan a repetirse dentro de una cancha.
«Racing Club Senior repudia totalmente todo este tipo de agresiones, cansado ya de que los equipos vengan al predio Tita Mattiussi a querer ganar los partidos de guapos. Nuestra solidaridad y apoyo para que estas cosas no vuelvan a pasar nunca más», escribieron desde uno de los canales de la Academia.
San Miguel también se pronunció y pidió disculpas por la conducta de su jugador: «Queremos expresar nuestras más sinceras disculpas por lo sucedido y, especialmente, por la reacción que tuvo uno de nuestros jugadores hacia el juez de línea. El propio jugador es el primero en reconocer su error y se encuentra profundamente arrepentido. El fútbol es una fiesta, un espacio de encuentro y de unión. Nunca debe convertirse en un lugar de violencia u odio».
Ahora el caso quedará en manos del Tribunal de Disciplina, que deberá analizar lo ocurrido y determinar las sanciones correspondientes.
El partido, mientras tanto, quedó interrumpido cuando restaban poco más de 20 minutos para el final y el marcador estaba 3-3. El resultado deportivo terminó completamente relegado por una agresión que obligó a terminar antes de tiempo el encuentro entre Racing y San Miguel.









