En medio de un clima de emoción y silencio, se inauguró el Bosque KKL Nova en Mendoza, el primer espacio de memoria fuera de Israel en homenaje a las 417 víctimas del ataque terrorista del 7 de octubre de 2023 en el Festival Nova.
La iniciativa fue impulsada mediante el trabajo conjunto de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, KKL Argentina, la Kehilá, el Consulado Honorario del Estado de Israel en Mendoza y la Asociación Nova. «El proyecto busca transformar la memoria de las víctimas en un espacio público y permanente, abierto a la comunidad», dijeron desde la organización a Clarín.
El gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, el intendente de la ciudad, Ulpiano Suárez, miembros de la Embajada de Israel en Argentina, referentes de KKL Argentina, de la comunidad judía de todo el país, y familiares de las víctimas encabezaron el evento inaugural que se realizó, con discreción y sin difusión, en la conocida Nave Cultural mendocina.
«A tres años de ese ataque, recordar a las víctimas es un deber institucional. Ninguna diferencia, causa o ideología puede justificar el terrorismo ni el asesinato de civiles. Frente al odio y la violencia, nuestra respuesta debe ser siempre más vida, más tolerancia y más convivencia», señaló Cornejo.
En el mismo sentido, Suárez destacó el valor de la memoria como una herramienta fundamental para construir una sociedad basada en la paz, la libertad y la convivencia. «Nos reunimos con el corazón conmovido, pero con la convicción de que sin memoria no es posible construir una sociedad libre y justa».
El flamante Bosque KKL Nova tiene 417 árboles plantados alrededor de una gran escultura central llamada «Semilla de Kalanit», del artista argentino Emiliano Sacco. «Cada árbol representa la vida de una de las víctimas, y la kalanit es la flor que cada año vuelve a florecer en Israel», deslizó Jessica Souss, presidenta de Keren Kayemet LeIsrael (KKL), ONG sin fines de lucro que se dedica a la gestión ambiental y la forestación.
«Para KKL plantar siempre fue mucho más que poner un árbol en la tierra. Significa pensar en el futuro. Es dejar raíces. Y quienes recorran este bosque dentro de muchos años encontrarán el testimonio de una elección: la de recordar, construir y plantar futuro«, comentó Souss.
La escultura «Semilla de Kalanit», del artista argentino Emiliano Sacco, en el centro del Bosque Nova mendocino. Foto: Marcelo ÁlvarezVale aclarar que 417 son las víctimas del ataque terrorista en el Festival Nova, que se dividieron en 364 jóvenes que habían concurrido a la fiesta y 53 policías y militares que las defendieron.
El novedoso bosque incluye nueve especies elegidas por su significado simbólico, entre ellas el olivo, asociado a la paz; el lapacho, al renacer; y el ciprés, a la memoria. «En tres años, los ejemplares crecerán y transformarán el predio en un espacio verde para el encuentro, la reflexión y el recuerdo», comentan a este medio.
La entereza de los familiares
La ceremonia incluyó los himnos de Argentina e Israel, una plegaria por las víctimas, el encendido de velas y un minuto de silencio. Luego, los invitados recorrieron el bosque y acompañaron a los familiares de las víctimas, que viajaron especialmente desde Israel, a plantar los últimos ejemplares en memoria de su ser querido.
«Que Mendoza abrace nuestra memoria de esta manera es un gesto que nunca vamos a olvidar», expresó Ariel Diego Snir, padre de Eitan, asesinado en la Fiesta Nova.Mirtha Werber, madre de Alon, una de las víctimas, mantiene un diálogo con Clarín. «Para nosotros es importante conservar la memoria de mi hijo Alon y los amigos, así como la de todos los chicos cuyas vidas fueron arrebatadas, para tener la certeza de que sus nombres no serán olvidados. Y sentimos que es muy emocionante saber que en una parte del mundo tan alejada encontramos destellos continuos de memoria para siempre. El bosque es un reflejo perfecto de lo que los chicos amaban: la naturaleza, los árboles, las montañas y la paz».
Argentina de nacimiento, Mirtha reconoce que «lo más relevante y movilizante del Bosque es que será por siempre una materialización de la vida de mi hijo Alon y de todos los chicos. En lo personal trato de hablar mucho de mi hijo en todos los lugares a los que vamos. La memoria es lo único que nos queda. Que el 7 de octubre esté en las retinas de todo el mundo es una necesidad porque es una realidad que no se puede repetir y que tiene que quedar en la historia».
«La palabra consuelo es complicada para mí. Nada puede realmente consolar a una madre que perdió a su hijo», confiesa Natalia Casarotti, madre de Keshet, otra de las víctimas del 7 de octubre.También se suma Yael Haramaty, mamá de Idan Haramaty (22), asesinado en el Festival Nova. «Es profundamente emocionante saber que, en un lugar tan lejos de Israel, hay personas que eligen recordar a nuestros hijos, conocer sus historias y mantener viva su memoria. Y, sobre todo, tenía una capacidad especial para estar presente, escuchar, ayudar y tocar el corazón de los demás. Este bosque no puede borrar el dolor ni su ausencia, pero le da un significado más a su memoria. Me recuerda que incluso del dolor más profundo puede nacer vida».
Yael nació en Buenos Aires y emigró a Israel cuando era pequeña. «Argentina es parte de mis raíces, e Israel es el hogar donde formé mi familia y crié a mis hijos. Jamás imaginé que algún día volvería a mi país natal para recordar y homenajear a mi hijo asesinado. Hay algo muy simbólico en saber que justamente aquí, en tierra argentina, crecerá un bosque en memoria de las víctimas del Festival Nova. La distancia geográfica no importa. El amor, la memoria y la humanidad no conocen fronteras».
Autoridades nacionales, miembros de la comunidad y familiares de las víctimas del atentado del 7 de octubre asistieron a la inauguración del Bosque Nova en Mendoza. Foto: Marcelo ÁlvarezNatalia Casarotti, mamá de Keshet Casarotti Kalfa, confiesa que «la palabra consuelo es complicada para mí. Nada puede realmente consolar a una madre que perdió a su hijo. Pero hay algo muy emocionante y significativo en saber que, a miles de kilómetros de Israel, personas que nunca conocieron a Keshet decidieron recordarlo, plantar un árbol en su nombre y darle una nueva vida a su memoria«.
Con entereza, Natalia abre su corazón. ¿Sabés qué significa Keshet? Arcoíris en hebreo. Tenía 21 años cuando fue asesinado… Amaba la naturaleza, la música, la gente y la libertad. El día de la inauguración del Bosque, bajo la lluvia y entre el barro, plantamos un olivo en su memoria. Pensá que dentro de veinte años ese árbol será grande y fuerte. Tal vez haya niños jugando bajo su sombra, tal vez alguien se siente a su lado y lea su nombre. Saber que su historia seguirá viva también aquí, en el país donde nací, me emociona profundamente».
Para Ariel Snir, esta ceremonia trae algo de alivio «es reconfortante saber que sus nombres y sus historias permanecerán en el corazón de muchas personas… Lo que me emociona profundamente es que no importa la distancia cuando hay amor, solidaridad y empatía. Que Mendoza abrace nuestra memoria de esta manera es un gesto que nunca vamos a olvidar», comparte el padre de Eitan Snir (21), asesinado por el terrorismo de Hamás.
«Ojalá que a futuro este bosque sea un lugar de memoria, de encuentro y de esperanza para las nuevas generaciones. Y sí, ojalá haya muchos lugares como éste, en Argentina y en el mundo, para que nunca olvidemos quiénes fueron y cuánto tenían por vivir. En estos años uno aprende a vivir con un dolor que nunca desaparece. En mi caso, intento que el recuerdo de Eitan no quede solamente ligado a su muerte, sino también a su luz, su alegría y el amor que dejó».
Mirtha, Yael, Natalia y Ariel caminan por este espacio verde unidos por un dolor atroz. Sin embargo, transmiten una fortaleza inquebrantable e insisten con distintos mensajes que calan hondo: «Que el 7 de octubre permanezca en las retinas de todo el mundo, es una necesidad, una realidad que no se puede repetir y que tiene que quedar en la historia».
«Sueño con que este bosque se convierta en un lugar lleno de vida, de encuentros y de esperanza. Me imagino familias caminando entre los árboles, chicos jugando, jóvenes compartiendo momentos, riéndose, enamorándose y escuchando música».
«Me gustaría que quienes visiten el bosque no conozcan solamente cómo fueron asesinados nuestros jóvenes, sino principalmente cómo vivieron. Creo que el verdadero significado de la memoria no es solamente recordar a quienes perdimos, sino también tomar algo de su luz y continuar transmitiéndola al mundo. Este bosque nos recuerda que incluso del dolor más profundo puede nacer vida«.









