la tercera estrella de un legado inoxidable

la tercera estrella de un legado inoxidable

Imposible no trazar un paralelismo. Imposible no decir que Cristina Cosentino remite en los penales a la también gigante Mariela Antoniska en Perth 2002. Imposible no afirmar que María José Granatto recuerda con su tremenda habilidad en el círculo a Soledad García en Rosario 2010. Imposible no recordar a Karina Masotta y a Luciana Aymar cuando la propia Granatto y Agostina Alonso, las dos capitanas del equipo, levantan la copa en Amstelveen 2026. Imposible no emocionarse. No llorar. No derrumbarse hasta las lágrimas. No pensar todo lo vivido. Y todo lo transitado hasta llegar a esa tercera estrella del hockey argentino. Las Leonas lo consiguieron. Lo hicieron posible y extendieron un legado que se alumbró hace 26 años, en aquel nacimiento de Sidney 2000.

Argentina no sólo ganó su tercer Mundial y no sólo derrotó al mejor equipo del mundo, al que domina el hockey femenino con mano de hierro desde hace por lo menos una década en forma ininterrumpida. La Selección femenina demostró que con trabajo y con pasión pueden quedar atrás todas las dificultades. Porque también es imposible no hablar de los problemas que tiene el hockey nacional, de la falta de infraestructura, de una carpeta sintética del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo que deberá cambiarse en el segundo semestre -al menos esa es la promesa- de cara a los Juegos Olímpicos de Los Angeles y que sólo ellas la pudieron utilizar (porque los Leones que buscarán el bronce prepararon el Mundial en San Fernando) porque las autoridades de la secretaría de Deporte la tuvieron que limpiar en dos oportunidades. Un ejemplo que marca a las claras la diferencia con Países Bajos, por ejemplo: la cancha en la que se jugó el Mundial fue instalada meses antes del torneo y en los próximos días será reemplazada por una nueva porque esa se irá a un club vecino al estadio Wagener.

Las Leonas son campeonas mundiales y lo son con una absoluta justicia porque en el balance de la final fueron superiores a las neeerlandesas y, sobre todo, porque a lo largo de un torneo en el que fueron de menor a mayor resultaron las mejores. En el partido decisivo el planteo de Fernando Ferrara fue llevado adelante a la perfección por sus jugadoras desde el comienzo nomás cuando Argentina tuvo la posesión de la bocha y defendió con prolijidad, sabiendo que no debía dejar espacios vacíos. Los ataques fueron por las bandas para evitar la fuerte zona central de la línea de volantes adversarias. Entonces el seleccionado se animó y le quitó la bocha a Países Bajos.

El gol de córner corto de Yibbi Jansen que llegó a falta de apenas 47 segundos para irse al descanso largo -el único error de la enorme Cosentino en el partido porque le cedió su palo- no golpeó el ánimo de las ganadoras porque en el segundo tiempo Argentina borró de la cancha a las neerlandesas. Y lo hizo con intensidad, concentración, convencimiento, orden defensivo y agresividad en el ataque. Así llegaron los siete cortos contra sólo tres del rival y en el último fue María José Granatto la que marcó el empate luego de que la arrastrada de Gorzelany fuera desviada por Díaz y a la goleadora le quedara la pelota suelta para convertir. Después llegaron los penales en los que brilló Cosentino al atajar dos y en los que volvió a definir como en el partido por el bronce olímpico de París 2024, la propia Sofía Cairó, la mejor argentina en el Mundial.

Hay un partido que paras estas Leonas campeonas del mundo marcó un quiebre. Fue la goleada que Países Bajos les propinó el 10 de diciembre del año pasado en Santiago del Estero por la Liga Pro. Aquel partido marcó un antes y un después y a partir de allí el equipo cambió. Creció en lo individual y en lo colectivo y ese crecimiento se coronó con un nuevo título. Este Argentina es un equipo que se adapta al hockey moderno, muy físico, muy rápido, con jugadoras muy preparadas físicamente para correr con la pelota y con una jugada fija a cargo de Gorzelany que se transformó en una de las mejores del mundo. Pero este Argentina también tiene similitudes con aquellos que hicieron historia por la pasión, la garra y la entrega que jamás se negociaron y se negocian. Este equipo en su versión de 2026 no tiene quizá las individualidades que brillaron en 2002 y, sobre todo, en 2010, pero tiene un juego de conjunto basado también en una intensa presión y una marca asfixiante que, por ejemplo, supo maniatar y disminuir a una mínima expresión a Países Bajos, el equipo que iba por su cuarto título Mundial consecutivo.

Aquel campeón del mundo de Perth tuvo una defensora como Cecilia Rognoni que era inexpugnable y adelante, más allá de la fractura que la marginó en la mayor parte del torneo a Vanina Oneto, encontró a una juvenil Soledad García para ser el complemento ideal de Masotta. Más allá del aporte de Antoniska en el arco, de Magdalena Aicega y Mercedes Margalot en la defensa y de Ayelén Stepnik en el mediocampo, apareció, claro, Lucha Aymar, la mejor jugadora de todos los tiempos que, por ejemplo, en la semifinal contra Australia que Argetina ganó por 1-0 protagonizó el mejor partido de su carrera y se fue ovacionada por el público local.

Ocho años después, en Rosario, el mundo vio la mejor expresión hockistica argentina en un Mundial. Porque el equipo ganó todo lo que jugó, porque solo le marcaron tres goles en todo el torneo, porque hubo mucha solidez, una combinación perfecta de juventud y experiencia y porque adelante hubo una combinación perfecta entre la velocidad de Carla Rebecchi y Delfina Merino, la calidad técnica y la inteligencia táctica de García y el talento inoxidable de Aymar moviendo los hilos del ataque. Pero además aquellas Leonas tuvieron firmeza defensiva con Silvina D’Elía, Claudia Burkart y Noel Barrionuevo, dueña además de un corto fenomenal; y volantes tremendos con Mariela Scarone y Mariana Rossi en el doble 5, la experiencia de Mariné Russo para manejar los tiempos de cada partido y el equilibrio de Daniela Sruoga.

Es difícil comparar, pero las Leonas de Ferrara, al mejorar su sistema defensivo, comenzaron a crecer. Y su falta de agresividad y pimienta ofensiva en el ataque y de juego con la pelota la suplieron en el partido más importante de todos. Levantaron con las atajadas de Cosentino; con la seguridad de Toccalino y Castellaro en el fondo; con el corto de Gorzelany; con el equilibrio de Alonso, la intensidad de Trinchinetti y el despliege de Cairó en el medio; y con el talento de Granatto y la velocidad de Díaz adelante. También es difícil poner en el análisis a los diferentes conjuntos de Países Bajos y aunque la versión 2026 no tenga jugadoras diferentes como sucedía en el pasado, siempre es un adversario de temer para cualquiera. A ese equipo le ganó una Argentina que, además, tiene un gran futuro porque, por ejemplo, tuvo 10 debutantes mundialistas. Y en ese equipo nadie defraudó. Y a la hora de la verdad todas emocionaron para terminar con ese abrazo glorioso de 18 Leonas para todos los tiempos.

star111 login

betturkey giris

https://vsetut.uz

lottostar

https://slotcoinvolcano.com

lottostar

super hot slot

hollywoodbets mobile

pusulabet giris

yesplay bet login

limitless casino

betturkey guncel giris

playcity app

sun of egypt 4

moonwin

aviamasters

jeetwin

winnerz

lukki

croco casino

playuzu casino

spinrise

discord boost shop

fairplay

betsson

boocasino

strendus casino

sun of egypt 2 casino

gbets login

playwise365

amon casino

betmaster mx

verde casino

winexch

prizmabet

solar queen

quatro casino login

springbok