La tensión política que atraviesa Colombia, a menos de dos semanas de las elecciones presidenciales, terminó salpicando la ilusión cafetera rumbo al Mundial 2026 y dejó en el centro de la escena a James Rodríguez, su máxima figura. Es que lo que debía ser una despedida cargada de optimismo antes del viaje a Norteamérica terminó convertido en un escándalo nacional gracias a una secuencia que rápidamente se mezcló con el clima electoral que vive el país.
Todo ocurrió durante el acto realizado en la base aérea de Catam, en Bogotá, donde el presidente Gustavo Petro encabezó la entrega simbólica de la bandera nacional al plantel dirigido por Néstor Lorenzo previo a embarcar su vuelo rumbo a San Diego, Estados Unidos. En medio de una ceremonia atravesada por formalidades, funcionarios y protocolos, los jugadores fueron saludando uno por uno al mandatario y a su hija menor, Antonella Petro. Y fue allí donde se produjo la escena que detonó la polémica.
Según alcanzó a mostrar la transmisión del evento, cuando llegó el turno de James Rodríguez, Antonella le pidió una foto al volante colombiano, con una sonrisa de oreja a oreja al tenerlo a menos de un metro de distancia. Sin embargo, el capitán continuó avanzando en la fila sin detenerse ni responder al pedido, manteniendo el protocolo del acto y saludando al resto de las personas presentes. Aunque la hija del presidente mantuvo la alegría y continuó participando con naturalidad de la ceremonia, el episodio no tardó en explotar públicamente.
Tan solo se necesitaron segundos para que la secuencia quede atravesada por el contexto político colombiano. El próximo 21 de junio el país celebrará el balotaje presidencial entre el oficialista Iván Cepeda y el candidato opositor de derecha Abelardo de la Espriella, en una campaña marcada por una fuerte polarización. Y como resulta habitual en estos contextos, cualquier gesto vinculado a figuras públicas adquiere inevitablemente una lectura política.
Un detalle no menor es que James ya arrastraba antecedentes que lo habían colocado bajo la lupa en otras discusiones políticas. En distintas oportunidades, el futbolista tomó distancia pública del gobierno de Petro e incluso debió desmentir supuestos apoyos electorales que circularon durante campañas anteriores.
Una de las primeras voces en reaccionar fue la concejala bogotana Heidy Sánchez, integrante del oficialista Pacto Histórico, quien cuestionó con dureza la actitud del futbolista. “Antonella es una niña a la que le gusta el fútbol. Su pasión por despedir a la selección era genuina”, escribió en redes sociales. Y agregó: “Usted también es papá y estoy segura de que jamás quisiera que su hija pasara por un desplante así”.
En medio de la discusión, las imágenes del plantel durante la ceremonia tampoco ayudaron a desactivar el clima de tensión. Varios futbolistas fueron acusados de mostrarse con una excesiva seriedad y hasta cierta incomodidad durante el evento junto a Petro. Incluso llamó la atención que James quedara ubicado en un segundo plano en la foto principal, mientras la bandera nacional era sostenida por el presidente junto a Luis Díaz, Jorge Carrascal y Jhon Arias.
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— Selección Colombia (@FCFSeleccionCol) June 4, 2026
Como detalle final, no pasó inadvertido que minutos más tarde la Federación Colombiana publicó una serie de imágenes que mostraron a todo el plantel sonriente en las escaleras del avión que los llevará a disputar ante Jordania su último amistoso previo al Mundial.
La selección dirigida por Néstor Lorenzo debutará el próximo 17 de junio ante Uzbekistán por el Grupo K, que también integran Portugal y República Democrática del Congo. A la espera de que la pelota comience a rodar, en Colombia el foco dejó de estar únicamente en la pelota.








