Carlos Alberto “El Indio” Solari, uno de los referentes del rock en Argentina, murió esta mañana a los 77 años, a causa del mal de Parkinson que padecía desde hace 10 años aproximadamente, tal como indicaron fuentes oficiales.
Según el parte policial, la Unidad Fiscal 2 de Ituzaingó se presentó en su hogar para constatar el deceso del artista y, tras informar las averiguaciones por el causante, consideraron que “nada indica o señala” otro motivo además de la enfermedad de base. El artista estaba acompañado de su familia, que se comunicó al 911 para avisar de su descompensación.
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Hace dos meses, el Indio había estado en boca de todos por un supuesto ACV, pero su esposa salió a desmentirlo con enojo. “La única verdad es que se está haciendo una serie de chequeos de rigor, por indicación médica, y que su salud está estable”, expresaron en un comunicado.
La muerte de Indio Solari marca el final de una de las figuras más influyentes, enigmáticas y convocantes de la historia de la música argentina. Dueño de una obra que trascendió generaciones, el exlíder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota construyó un fenómeno cultural único, capaz de movilizar multitudes y convertir cada una de sus canciones en parte del imaginario popular.
Fundó Patricio Rey y los Redondos de Ricota
Nacido como Carlos Alberto Solari, el Indio se transformó en una referencia central del rock nacional desde fines de la década de 1970. Junto a Los Redondos levantó una carrera alejada de los grandes medios y de la industria tradicional, pero sostenida por una devoción popular pocas veces vista en la Argentina.
Discos como Oktubre, Un baión para el ojo idiota y Lobo suelto, cordero atado ayudaron a cimentar una leyenda alimentada por letras cargadas de metáforas, personajes oscuros y críticas sociales que aún hoy siguen siendo objeto de interpretación.

«Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado»
Tras la separación de Los Redondos, el Indio inició una exitosa etapa solista junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado. Sus recitales se convirtieron en verdaderas peregrinaciones de seguidores llegados desde todos los rincones del país, consolidando una convocatoria sin precedentes para un artista de rock argentino.
En los últimos años, su lucha contra el Parkinson lo había alejado de los escenarios.

Con su muerte se extingue una voz irrepetible, pero permanece una obra que seguirá atravesando generaciones.
Los inicios de Patricio Rey y los Redondos de Ricota
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, nacieron 1976 en la ciudad de Plata y estaba formado por el Indio Solari (voz y composición), Skay Beilinson (guitarra y composición), Semilla Bucciarelli (bajo), Walter Sidotti (batería) y Sergio Dawi (saxofón, armónica y piano). Comenzaron sus actuaciones en vivo en 1977, como una exhibición de rock teatral, con toda una troupe circense de monologuistas, payasos y bailarinas desnudistas. Pero con la aparición de su álbum Gulp! en 1985, descartaron las perfomance en vivo. En la segunda mitad de la década de 1980 continuaron creciendo, con el lanzamiento de álbumes como Oktubre (1986), Un baión para el ojo idiota (1988) y ¡Bang! ¡Bang! Estás liquidado (1989), coronándolo en diciembre de 1989 en el Estadio Obras Sanitarias con tres recitales.
Así nació un fenómeno musical y cultura masivo que se fue consolidando con la aparición de nuevos discos Lobo suelto, cordero atado (1993) y Luzbelito (1996).
La violencia y las muertes en los conciertos: el caso Walter Bulacio
Con concuencia de la masividad de los conciertos, los «ricoteros» comenzaron cada más a tener problemas con la policía que realizaba violentas razias al finalizar los recitales. El 19 de abril de 1991, Walter Bulacio fue arrestado sin orden judicial. Durante su reclusión en la Comisaría 35°, fue brutalmente golpeado. Fue trasladado al Hospital Pirovano con un traumatismo de cráneo y falleció el 26 de abril de 1991 tras agonizar durante una semana.
El 19 y 20 de junio de 1999 tuvo lugar uno de los episodios más graves que involucraron a la banda, con sus recitales en el Patinódromo Municipal de Mar del Plata. Antes de los mismos recitales hubo problemas, con dos heridos que iban de camino a la ciudad: uno lo arrojaron del tren y al otro lo balearon Luego ya en Mar del Plata se produjo una batalla campal entre la policía y los seguidores, con un saldo de 500 detenidos, un policía baleado, 100 heridos con bala de goma, comercios saqueados y autos incendiados. Los incidentes fueron los más graves que habían tenido los Redondos hasta ese momento, y repercutirían en el futuro de la banda
Esto provocó que el grupo se alejara de la capital y empezara, a partir de 1995, a hacer recitales en el interior el país. A fines de siglo, la banda hizo un cambio en su estilo, al adoptar un sonido de rock electrónico en Último bondi a Finisterre (1998) y Momo Sampler (2000).
El pogo más grande del mundo: «jijiji»
El famoso «pogo más grande del mundo» al ritmo de «Ji ji ji» de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota no nació de un día para el otro, sino que se consolidó a lo largo de los años. La canción fue compuesta por el Indio Solari y Skay Beilinson, y se lanzó oficialmente en octubre de 1986 como parte del disco Oktubre. Sonó en vivo por primera vez el 18 de octubre de 1986 en el local Paladium de la Ciudad de Buenos Aires, ante unas 1.200 personas. El frenético baile comenzó a tomar su tamaño épico en los recitales de los 90, inmortalizándose como un ritual masivo. Su récord de asistencia fue en Olavarría, el 11 de marzo de 2017, con más de 300 mil personas.
La separación de Los Redondos
La banda llegó a su clímax en abril de 2000 con el que fue su recital con mayor convocatoria: 70 mil asistentes en el Estadio Monumental. No obstante, el desgaste por la violencia crónica en sus recitales, sumado a diferencias artísticas entre los miembros, influyeron para que en noviembre de 2001 la banda anunciara su separación.
El 4 de agosto de 2001 los Redondos dieron un recital en el Estadio Chateau Carreras, en Córdoba, ante 40.000 espectadores. Pero nuevamente quedó empañado por episodios violentos: un joven de 31 años llamado Jorge Felipi murió al caer desde lo alto de la tribuna al estacionamiento afuera del estadio, mientras que otras dos personas quedaron heridos al caer al foso perimetral.
Al show le siguieron varios meses de silencio, donde Skay Beilinson y la Negra Poli anunciaban que «al menos por un tiempo, Patricio Rey permanecería en silencio», lo que motivó varias especulaciones sobre el futuro de la banda.
El 8 de diciembre de 2001 iban a dar un recital en el Estadio 15 de Abril de Unión de Santa Fe, pero se terminó suspendiendo ya que el 2 de noviembre del mismo año se oficializó la separación, luego de veinticuatro años de carrera.
La disputas internas entre El Indio, Skay y la Negra Poli
E 14 de agosto de 2009 Skay brindo una entrevista al diario La Nación, en donde confesó: «Todo se terminó cuando nos dimos cuenta de que uno de nosotros se quería apropiar de ese proyecto tan hermoso que fue Patricio Rey, que había nacido como la comunión y el aporte de muchos artistas y no los deseos de uno solo».
La respuesta del Indio Solari no tardó en llegar y, a través de una carta pública: «Pedí se hicieran copias para tenerlas a mi guarda y que a su vez sirvieran de protección. Pero extrañamente, el tiempo pasó y siempre esgrimían una excusa. La noche definitiva (un rato antes estábamos en un bar hablando con un cronista sobre un próximo show) me puse firme en mi requerimiento y esa actitud desembocó (ante la negativa) en el rompimiento de la sociedad artística». Posteriormente, en mayo de 2010, se filtró públicamente a través de Internet el video reclamado por Solari del recital de Los Redondos en el Estadio de Racing Club en 1998, y lo mismo ocurriría dos años después en mayo de 2012 cuando se filtró el video del recital en el Estadio de Huracán en 1994.
El Indio Solari solista y animal político
Tras la separación de Los Redondos, el Indio Solari armó Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, con quienes grabó su primer trabajo solista, El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel), en 2004. Posteriormente aparecieron Porco Rex (2007), El perfume de la tempestad (2010), Pajaritos, bravos muchachitos (2013) y El ruiseñor, el amor y la muerte (2018). El 12 de marzo de 2016 Solari se presentó en el Hipódromo de Tandil, en la provincia de Buenos Aires, a este recital asistieron más de 200 000 espectadores, marcando su récord personal en convocatoria. Luego, volvió a superar su propio récord de convocatoria, cuando en marzo de 2017 en su show en Olavarría convocó entre 350.000 y 500.000 espectadores con y sin entrada. En ese concierto hubo dos muertos y varios heridos.
Pero Carlos Alberto Solari tenía su visión de la política nacional y cuando tenía oportunidad expresaba lo que pensaba sin vueltas. «Del otro lado veo un peligro muy grande; sigo apoyando al kirchnerismo y al peronismo«, expresó el Indio Solari en una entrevista concedida a La Garganta Poderosa. Sin embargo dijo que el artista no debe involucrarse de manera total en la política ni militar para no generar una obra «panfletaria». El artista tiene que ser un «francotirador», un «librepensador».

En otra parte de la entrevista cuestionó a la izquierda por estar «sonámbula» y «no reaccionar». «El contrincante es una locura, un disparate fascista«, definió. Hay «gente que se deja llevar por esas ideas, esa actitud y estilo de vida que tienen, robar, negarlo, trasladar los problemas al que está en la vereda opuesta. Hacen las macanas, aparecen los Panamá Papers, pero del otro lado no, la chorra es la señora«, ironizó. «La gente es ingenua de creerle a Majul y todo eso. Son muy dañinos. La derecha está en todo el mundo avanzando. No tienen doctrina. Son bucaneros».
Y finalizó hablando sobre su salud :«Estoy bien del culo pero podría ser peor; la gente que no tiene posibilidades de tratarse como yo, en dos años, tres años, se los come… a mí hace 10 años así que más no puedo pedir», dijo..
De qué murió el Indio Solari
Al Indio Solari le detectaron Parkinson y la confirmación oficial y el anuncio al público los dio el propio músico el 12 de marzo de 2016. En aquella ocasión, durante un histórico y masivo recital en el Hipódromo de Tandil ante más de 100 mil personas, el ex líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tomó el micrófono antes de empezar el show y expresó: «Anda circulando en internet una versión de que estoy enfermo y es verdad; Mr. Parkinson me anda pisando los talones. Pero bueno, digo, ¡aquí estoy! Hace rato que eso pasa. No me van a bajar del escenario así nomás»
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico progresivo que afecta principalmente las áreas del cerebro encargadas del control del movimiento.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran los temblores involuntarios, la rigidez muscular, la lentitud en los movimientos, los problemas de equilibrio y distintas alteraciones motoras que suelen agravarse con el paso de los años. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, diversos tratamientos farmacológicos y terapias especializadas permiten mejorar la calidad de vida de quienes conviven con esta condición. El propio Solari habló en distintas oportunidades sobre el impacto que la enfermedad tenía en su vida cotidiana. En varias entrevistas reconoció que se trataba de una afección «muy jodida» e «invalidante», cuya progresión se hacía cada vez más evidente.
El legado del Indio Solari
El Indio Solari representa la mayor mística de resistencia cultural y el fenómeno de masas más genuino de la historia argentina. Con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota tomó el rock, lo sacó de los moldes tradicionales y lo convirtió en un ritual religioso, pagano y colectivo. Sus letras —crípticas, poéticas y descarnadas— se transformaron en el manifiesto político y social de varias generaciones que no encontraban voz en ningún otro lado, cruzando todas las clases sociales pero calando hondo en los márgenes. Demostró que se podía reventar estadios y conmover a un país entero desde la autogestión más estricta, sin transar con las corporaciones ni bajarse los pantalones ante la industria musical.
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