Al pie del Monumento a la Bandera, el punto más icónico de Rosario, se inaugurarán oficialmente este sábado los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026, con una ceremonia que combinará música, teatro, danza e identidad santafesina, y que tendrá su momento más emocionante cuando entren en escena los atletas de los 15 países participantes, que serán los principales protagonistas de la cita deportiva más importante de la región. Los argentinos estarán liderados por Rubén Voisard Rézola y Sofía Cairó, elegidos para portar la bandera celeste y blanca, un reconocimiento que genera en ambos una mezcla de alegría y orgullo.
«Llevar la bandera argentina es un gran honor. Es un reconocimiento a nuestras carreras deportivas. Es un regalo muy lindo y un placer enorme», contó en charla con Clarín el palista santafesino, tres veces olímpico: en Londres 2012, donde obtuvo diploma tras finalizar quinto en K2 200 metros junto a Miguel Correa, Río 2016 y Tokio 2020.
«Vestir la celeste y blanca es algo que soñé desde que era muy chica. Ser abanderada de estos Juegos es increíble, muy emocionante. Esto es también un reconocimiento para todas Las Leonas, para todo el equipo y para todas las compañeras que pasaron por este proceso. Es un honor muy grande», comentó la jugadora del seleccionado femenino de hockey sobre césped, campeona mundial y ganadora del bronce olímpico en París 2024.
Para los dos fue una sorpresa que los hayan elegido abanderados para la apertura de la 13ª edición de los Odesur. Y la forma en la que se enteraron de la designación lo hizo doblemente especial, porque recibieron la noticia de dos pesos pesados del deporte nacional.
«Me lo contó Germán Chiaraviglio, un amigo. Fue una muy grata noticia. Justo había ido a buscar a mi hija al jardín. Hice tres cuadras del jardín, me empezó a llamar Germán y no lo pude atender. Cuando frené en un semáforo, lo llamé y le pregunté qué pasaba, porque nunca me llama. Y después de darme un par de vueltas, me contó que iba a ser el abanderado argentino. Y yo no respondía, no lo podía creer», recordó Rézola.
Cairó relató: «Me enteré cuando estaba en el programa de Juana Viale. Estábamos grabando y me llegó un mensaje de la Peque (Paula) Pareto. Lo leí en una pausa del programa, pero mucho no podía hacer porque estábamos en la mesa. Mi mamá me había acompañado al programa y lo primero que hice cuando terminó fue decirle ‘Mamá, la Peque Pareto me dijo que voy a ser abanderada’; y nos pusimos a llorar juntas. Además, le dije a la Peque que recibir este mensaje de parte suya fue increíble».
Como Chiaraviglio, campeón mundial juvenil en 2003, triple medallista de Juegos Panamericanos y dos veces olímpico -finalista en Río 2016– en salto con garrocha, y Pareto, primera mujer argentina en ganar una medalla de oro olímpica en una prueba individual (en la categoría -48 kilos de la cita carioca), campeona mundial en 2015 y dueña de tres preseas panamericanas, Voisard Rézola y Cairó también dejaron ya sus marcas en la historia del deporte argentino. Aunque este reconocimiento los encontró en momentos muy diferentes de sus carreras.
El palista, de 35 años, volvió al canotaje en agosto de 2025, tras estar un año y medio alejado de su deporte. Recuperó muy rápido su lugar en el alto rendimiento y hoy sueña -aunque con los pies bien plantados en la tierra- con quizás volver a disputar unos Juegos Olímpicos.
«Necesitaba el parate. Ya llevaba cuatro ciclos olímpicos, con París 2024, al que no llegué. Venía de los 200 metros, me tuve que reinventar para los 500 y no fue fácil. Necesitaba descansar totalmente. Es jodida la saturación mental, imaginate que necesité un año y medio… Y el amateurismo de nuestro deporte tampoco ayuda a sostener una visión a futuro. En ese momento, además, mi hija tenía dos años y cinco meses y es difícil hoy en día congeniar el deporte, el trabajo, la familia y una hija chiquita. Esa parte me pesó bastante. Así que tomé la decisión de dejar el deporte. Lo dejé por completo, sin saber si iba a volver. Y no lo extrañaba para nada hasta que lo empecé a extrañar», explicó el santafesino, ganador de una medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 (K2 200), una de oro en Toronto 2015 (K2 200) y un bronce en Lima 2019 (K1 200).
«En un momento dije, por qué estoy acá sin hacer nada, si soy una persona saludable, lo puedo hacer. Vi que se hicieron los JADAR (Juegos Argentinos de Alto Rendimiento) en Santa Fe, y dije, yo soy capaz de estar ahí. En ese momento hacía rato que no remaba, había subido 12 kilos. Pero empecé de a poquito. Tengo la virtud de que si me propongo las cosas las puedo hacer, sobre todo ponerme en un peso de condiciones, porque así como subo, también bajo. Entonces me puse en condiciones muy rápido. Y hace un año volví», continuó.
Y concluyó: «Por suerte pude clasificar al equipo nacional que era la parte más difícil, participar en un Campeonato Panamericano (NdR: Ganó plata en K1 200 y bronce en K4 500 en el Campeonato Panamericano que se disputó en julio en Montreal), en Copas del Mundo, el año fue muy largo. Pero logré encaminarme y la familia siempre me acompañó, gracias a ellos estoy hoy acá. Fue un proceso. Y cada vez me picó más el bichito de la competencia y de quizás apostar a un Juego Olímpico».
Cairó, de 23, viene de ser figura en la consagración de Las Leonas en el Mundial de Bélgica y Países Bajos, que finalizó hace dos semanas y en el que metió el penal decisivo que le dio al hockey argentino su tercer título ecuménico.
«El Mundial fue una alegría enorme. Desde que nos fuimos estábamos convencidas de que íbamos por el oro, queríamos esa copa. Eso fue parte de lo que nos llevó a ganarla, porque el grupo estaba muy unido, todas dimos nuestra mejor versión y el equipo funcionó», recordó la volante surgida en el Club Mariano Moreno, que fue además subcampeona mundial en 2022 y oro en los Panamericanos de Santiago 2023.
Volviendo la mente a aquel momento en el que convirtió el último penal australiano de la definición, tras el empate 1-1 con Países Bajos en el tiempo reglamentario, contó: «Cuando fui a tirar el penal, sabía que si lo metía ganábamos, pero estaba tranquila. Creo que lo manejé bien, estaba muy concentrada. Cuando entró no lo podía creer, miré a las chicas y venían todas corriendo. Fue una locura. Y creo que hoy aún estamos todas allá arriba. No caemos en lo que logramos, pero es real».
Los dos abanderados ya saben lo que es subirse a un podio suramericano. Voisard Rézola ganó un oro (K4 400), dos platas (K2 200 y K4 200) y un bronce (K1 200) en Medellín 2010, y una dorada (K2 200) y una de bronce (K1 200) en Santiago 2014. Y Cairó se colgó la plata en los de Asunción 2022. Y los dos llegaron a Santa Fe con ganas de alimentar esas cosechas.
«El equipo está muy bien, nos conocemos entre todas, porque todas compartimos algún que otro torneo. Nos súper conocemos y eso es importante porque adentro de la cancha se nota. Las Leonas ya tienen asegurado un lugar a los Panamericanos de Lima 2027 -NdR: Las Leoncitas consiguieron el cupo al ganar los Panamericanos Junior del año pasado, al igual que Los Leoncitos-. Pero igual hay que jugar el torneo al máximo, con ganas de ganar porque Argentina siempre quiere estar en lo más alto», anticipó Cairó.
Voisard Rézola fue bien contundente: «La expectativa para estos Juegos es ganar».









