Eran las cinco en punto de la tarde de un caluroso Los Ángeles cuando arrancaban los premios Emmy, que cada año y desde hace 78 entrega la Academia de Televisión estadounidense. Tres horas después, las apuestas quedaban despejadas, cuando The Pitt se coronaba como mejor serie de drama y La maldición de Widow’s Bay, en una gala de dos horas presentada por la actriz Mariska Hargitay, que brilló en su primera vez como anfitriona.









