Es una madrugada dentro de la joyería Nunayú. A primera hora, las joyeras dicen sus oraciones juntas y leen la Biblia. Después, todas empiezan a tomar sus herramientas para ir creando collares, aretes, anillos, cadenas. Tras haber experimentado distintos tratos de violencia de género de gravedad, cuyos detalles prefieren no contar, han encontrado en ese espacio un trabajo estable dentro de la Ciudad de México. Se necesita de una gran habilidad motora para lograr cortes y encajes adecuados en porciones de material tan pequeñas. Es un esmero que tiene once años ya. Aunque, por supuesto, los orígenes nunca son sencillos. Nunayú es una palabra de origen mixteca. Las ocho joyeras que trabajan allí quieren encarnar su significado, lo que encontraron en su empresa social: la libertad.

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La mujer ha sido designada por la FIFA para pitar el Túnez-Países Bajos de este jueves; su compatriota Sandra Ramírez será la asistente
Ser hombre es esto
Ay, qué lento es todo. Qué difícil es cambiar el rumbo de la obsoleta pero masiva e inercial sociedad sexista. Columna de Rosa Montero
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Movimientos feministas organizan mercadillos para garantizar ingresos a las mujeres tras la pandemia. Hoy son un espacio de soporte









