Francia dominó a Bélgica cuando Bélgica se dejó dominar. Esa fue la línea imprecisa de un partido destemplado en el viejo Heysel de Bruselas. Un planteamiento conservador de Van Bommel y una respuesta pobre del equipo de Zidane, que vivió amenazado hasta el último instante. El nuevo seleccionador francés reservó a su pelotón de mayor jerarquía para la segunda mitad. Fue uno de los sustitutos quien resolvió la disputa. Michael Olise, que entró en el minuto 77 para sustituir a Bradley Barcola, desenredó el ovillo con una jugada espléndida.
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Senne Lammens, Brandon Mechele, Timothy Castagne, Joaquin Seys (Maxim De Cuyper, min. 67), Nathan Ngoy, Youri Tielemans, Mika Godts, Roméo Lavia (Nicolas Raskin, min. 84), Kevin De Bruyne (Hans Vanaken, min. 62), Diego Moreira (Dodi Lukébakio, min. 62) y Charles De Ketelaere (Matias Fernandez-Pardo, min. 84)
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Mike Maignan, Jérémy Jacquet, Andy Diouf, Pierre Kalulu, Maxence Lacroix, Lucas da Cunha (Manu Koné, min. 89), Maghnes Akliouche (Rayan Cherki, min. 76), Eduardo Camavinga, Désiré Doué, Estéban Lepaul (Ousmane Dembélé, min. 67) y Bradley Barcola (Michael Olise, min. 76)
Goles 0-1 min. 87: Michael Olise
Arbitro Rade Obrenovic
Tarjetas amarillas Diego Moreira (min. 41), De Bruyne (min. 56), Tielemans (min. 65)
Fue a la contra en el minuto 88. Cuando todos los belgas menos el portero traspasaban la línea del mediocampo y se internaban en terreno francés. Hubo un rechace, Cherki dio un pase rápido y Olise se llevó el balón con el pecho. Corrió como si flotara. Litigó con De Cuyper en el cuerpeo y sin perder el equilibrio ni el control de la pelota cambió de dirección y engañó completamente a Mechele y Ngoy. Una vez fabricado el espacio, sacó la zurda para enviar el tiro en una recta suave y tensa al palo derecho del portero. Si hubiera estado Courtois lo habría podido parar. Lammens no no llegó.
Zidane alineó a la segunda unidad de Francia en la visita a Bruselas. Si en Turquía formó de entrada con Olise, Mbappé, Dembélé y Cherki, este lunes quienes iniciaron el partido fueron Doué, Lepaul, Barcola y Akliouche. En el mediocampo sustituyó a Koné por Camavinga. La consecuencia más inmediata fue que Francia careció de timón. Con De Bruyne, Lavia, Tielemans y Godts, los belgas se adueñaron del mediocampo cada vez que se hicieron con el balón. Si hubieran presionado con más constancia habrían provocado estragos. Van Bommel resolvió parar a su equipo atrás para evitar que los velocistas de su rival encontraran espacios.
Bélgica especuló pudiendo explotar las debilidades del mediocampo francés. Francia no pudo explotar las debilidades de Bélgica porque Camavinga, Akliouche y Lepaul no engancharon los eslabones de la cadena. Les costaba encontrarse para profundizar con orden y Bélgica lo disfrutó. Sus centrales son un punto flaco. Mechele y Ngoy son lentos. Cuanto menos acciones defensivas tienen que resolver, menos calamidades sufre su equipo. La falta de reacción y de agresividad que mostraron en la jugada que culminó Olise descubrió todo aquello que pudo haber aprovechado el equipo visitante.
El ingreso de Olise reparó la falta con un buen gol. Zidane lo vivió como un desahogo. Con rabia. Corrió por la banda y asestó una patada tan fuerte a un balón de sustitución que lo envió a la tribuna. Su segunda victoria como seleccionador, su segundo 0-1 consecutivo, le alivio tanto como le alegró.









