La abogada de uno de los hijos de Lucía Sosa (43), la mujer detenida en Villa Gesell por la muerte de su hija Isabella, de 2 años, declaró este miércoles como testigo en los tribunales de Mar del Plata y ratificó sus sospechas de que la sospechosa junto a su ex pareja realizaron reiterados viajes a Formosa porque utilizaban a sus hijos como «mulas» para transportar droga.
Erika Hooft Suárez aclaró ante la justicia que ella nunca logró reunir pruebas para confirmar esa hipótesis, pero contó que la sospecha surgió durante la investigación de los casos de Candela y Yazmín, las otras dos hijas de Sosa y Héctor Javier Picart (62), fallecidas en 2013 y 2016.
Candela, de 5 meses, fue llevada sin vida al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata y la autopsia concluyó que se habían detectado rastros de cocaína en su organismo. La muerte del bebé quedó caratulada como «dudosa», se decidió separar a los otros tres chicos de sus padres y alojarlos en hogares.
Tres años más tarde, la autopsia al cuerpo de Yazmín mostró lesiones a nivel anal y el causal de la muerte fue un paro cardio respiratorio. La fiscal María Isabel Sánchez, la misma que intervino en el caso de Lucía Pérez, redactó el pedido de captura para Picart y Sosa con la causa caratulada como «abuso sexual con acceso carnal agravado por el vínculo perpetrado por dos o más personas seguido de muerte».
Sin embargo, esos resultados fueron posteriormente descartados por una junta médica, lo que debilitó la acusación. Finalmente, Sosa y Picart fueron absueltos en el juicio oral.
«Si alguien investiga realmente a fondo, calculo que es muy fácil unir todo del principio al fin. Así como esa vecina, Lola, une Gesell con Mar del Plata (tras la muerte de Isabella), yo en su momento investigué la conexión entre Mar del Plata y Formosa«, aseguró Hooft Suárez.
La abogada, que es hija del exjuez Pedro Federico Hooft, antes de brindar su testimonio acompañó a declarar a Lucas Ruiz (17), otro de los hijos de Sosa y que fue dado en adopción, y quien ratificó lo que el fin de semana había contado a distintos medios de comunicación. «El objetivo de la declaración de Lucas es aportar al fiscal un contexto que permita reconstruir cronológicamente los hechos», dijo Hooft Suárez.
En ese sentido, aclaró que no se refería a la causa de Isabella, ya que -dijo- se trata de otro expediente penal con protagonistas distintos, sobre el que prefirió no hacer consideraciones.
Por su parte, ante la Fiscalía General, Lucas declaró formalmente sobre los presuntos maltratos y abusos que sufrieron él y sus hermanos durante su infancia. Acompañado por su madre adoptiva, el adolescente mantuvo la misma línea testimonial que venía exponiendo públicamente.
Según fuentes del caso, la declaración de Lucas ratificó de manera detallada esos dichos: «Pido que Lucía Sosa esté presa o en un psiquiátrico. Es una persona agresiva y sin corazón», había expresado el muchacho, al tiempo que remarcó una advertencia: «Sabíamos que si no quedaba presa o internada iba a volver a pasar».
Sosa se encuentra actualmente detenida e imputada en la causa por lo ocurrido el lunes 20 de julio con su hija Isabella en Villa Gesell. El martes fue indagada por el fiscal Juan Pablo, quien la imputa de «abandono de persona seguido de muerte agravado», una figura penal que prevé penas de hasta 20 años de prisión.
Pero la mujer, asistida por un defensor oficial, optó por guardar silencio.
De todos modos, la fiscalía aguarda los resultados de los peritajes complementarios a la autopsia, análisis toxicológicos e histopatológicos, programados para la próxima semana.
Los estudios de laboratorio serán determinantes para confirmar o descartar si existió un mecanismo de asfixia inducida. De probarse una muerte dolosa, la imputación cambiará de escala y pasará a ser homicidio agravado por el vínculo, un delito que contempla como única sanción la prisión perpetua.









