¿Por qué ahora todo es culpa del cortisol?

¿Por qué ahora todo es culpa del cortisol?


De un tiempo a esta parte, las redes sociales convirtieron al cortisol en una suerte de enemigo público, culpable, entre otras cosas, de la falta de energía, la acumulación de grasa abdominal, los problemas de concentración y hasta el aumento de casos de ansiedad.

Sin embargo, esta hormona es indispensable para la vida, dado que cumple funciones esenciales, como ayudar al organismo a hacer frente a situaciones de peligro o de tensión. Por eso se la conoce popularmente como la “hormona del estrés”.

El problema, entonces, no es que el cortisol exista ni que aumente en determinadas circunstancias, sino confundir una respuesta fisiológica normal con una enfermedad.

De hecho, el cortisol no es bueno ni malo: es una pieza más de la compleja maquinaria del cuerpo humano.

La doctora María Susana Mallea Gil, presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo, le explica a Viva qué es el cortisol y por qué es tan importante para nuestra subsistencia.

“Es una hormona que producen las glándulas suprarrenales que están ubicadas por encima de los riñones. El cortisol se libera fisiológicamente como parte de los mecanismos de respuesta al estrés e interviene en muchos procesos de nuestro organismo, fundamentalmente a nivel metabólico”, dice.

Entre otras funciones, participa en la regulación del metabolismo de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, ayuda a mantener la presión arterial y modula la respuesta inflamatoria e inmunitaria.

También interviene en el ciclo de sueño y vigilia: sus niveles suelen alcanzar sus valores más altos al final de la madrugada y durante las primeras horas de la mañana, lo que contribuye a que nos despertemos y estemos preparados para afrontar las actividades del nuevo día.

“Los niveles fisiológicos son más altos durante la madrugada y la mañana y disminuyen durante la tarde y la noche. Es como una curva que tiene una especie de joroba entre la madrugada y la mañana y después va descendiendo; a esto se le llama ritmo circadiano”, explica Mallea Gil.

Este patrón es importante para comprender por qué no es suficiente conocer un valor aislado de cortisol para determinar si existe un problema hormonal.

En enfermedades endocrinológicas como por ejemplo el síndrome de Cushing, caracterizado por una exposición prolongada del organismo a niveles excesivos de cortisol, el ritmo circadiano suele alterarse.

“El paciente con esta patología puede tener por la tarde o por la noche niveles de cortisol tan altos como los de la mañana. Esto no tiene nada que ver con las variaciones normales de la hormona ni con las respuestas fisiológicas que se producen ante las exigencias de la vida cotidiana”, señala la especialista en endocrinología.

Estrés a la vista

¿Y qué ocurre cuando estamos estresados? Ante una situación de estrés, el organismo responde con un aumento transitorio del cortisol, pero eso no significa necesariamente que el ritmo circadiano se haya alterado ni que exista una enfermedad.

El estrés y el exceso patológico de cortisol no son, de ninguna manera, sinónimos.

En los últimos años, las publicaciones sobre el cortisol ganaron visibilidad, primero en Instagram y luego en TikTok.

Los contenidos asociados a los hashtags sobre los “niveles de cortisol” y “cómo reducirlo” acumulan millones de visualizaciones. “¿Vivís agotada? ¿No te podés concentrar? ¿Tenés ganas de comer cosas dulces? Seguro tenés el cortisol por las nubes”, asegura un influencer en Instagram.

En TikTok, otra creadora de contenido explica cómo identificar la supuesta “cara de cortisol” con la imagen de una mujer ojerosa y de rostro redondeado.

“Comentá CORTISOL y te cuento cómo eliminar para siempre la barriga sin esfuerzo”, promete un joven que publica videos de fitness.

La lista sigue y el tono es más o menos el mismo.

“Mucho de lo que se dice sobre el cortisol en las redes no tiene sustento desde el punto de vista endocrinológico”, admite Mallea Gil.

“Es una moda generalizada, pero es importante destacar que hay mucha desinformación alrededor del tema. Todo lo que se menciona en las redes puede estar relacionado con el estrés, pero no necesariamente con el cortisol, que es nuestra principal hormona del estrés. Una persona que está mínimamente estresada puede llegar a tener niveles de cortisol levemente elevados, pero eso no significa que tenga una enfermedad”, aclara.

A veces se confunden síntomas comunes como señales de una enfermedad. Foto: Pexels.

La doctora Lena Fan, endocrinóloga y profesora adjunta de la Escuela de Medicina Icahn de Mount Sinai que ha ganado relevancia en los medios estadounidenses por desmentir mitos virales relacionados con esta hormona, explica que los trastornos asociados al cortisol son poco frecuentes y, en consecuencia, no afectan a la mayoría de los usuarios que se identifican con los contenidos que ven habitualmente en las redes sociales.

La preocupación que generan estos mensajes, sin embargo, puede llevar a muchas personas a interpretar síntomas comunes como señales de una enfermedad que, probablemente, no tienen.

Un peligro hecho en casa

La viralidad de los videos y publicaciones sobre el cortisol también dio origen a una serie de métodos caseros que prometen mantener a raya a la hormona del estrés.

Uno de los más difundidos es el “cortisol cocktail”, una bebida que suele prepararse con jugos naturales, sales y, en algunas versiones, suplementos.

Sus ingredientes varían según la receta, pero el argumento es casi siempre el mismo: ayudar a las glándulas suprarrenales a funcionar mejor, combatir el cansancio y reducir los niveles de cortisol.

Aunque algunas de estas preparaciones pueden consumirse sin inconvenientes, su seguridad depende de los ingredientes y las cantidades. No hay evidencia científica suficiente para afirmar que permitan ayudar a las glándulas suprarrenales, tratar el estrés y, mucho menos, influir en los niveles de la hormona.

De hecho, la endocrinóloga y docente de la Universidad de California Jodi Nagelberg advirtió que el famoso cóctel puede ser refrescante, pero de allí a considerarlo una solución para el estrés y el cortisol es, en el mejor de los casos, “una exageración”.

Otra de las propuestas que circulan en las redes es el llamado “cortisol detox”. Sin embargo, su objetivo “desintoxicante” parte de una premisa errónea, ya que el cortisol no es una toxina que deba eliminarse, sino una sustancia que el propio organismo produce y regula.

Para muchos profesionales de la salud, la popularidad del cortisol responde a una razón sencilla: les puso una explicación biológica concreta a malestares que antes se describían, de manera más general, como estrés.

Decir “tengo el cortisol alto” hace que el malestar deje de ser algo abstracto y se convierta en un problema real, medible y aparentemente solucionable.

Mallea Gil advierte que esta tendencia lleva a muchas personas, que se sienten físicamente afectadas por las exigencias de la vida cotidiana, a solicitar estudios para analizar su cortisol, porque entienden que esa medición les va a dar una respuesta.

“La gente cree que si mide el cortisol, va a obtener un indicador de su nivel de estrés, y eso no es correcto. Por ejemplo, si estás por rendir un examen y te medimos el cortisol en ese momento, probablemente lo tendrás más elevado y eso es normal porque forma parte de nuestra adaptación al estrés físico o psíquico, pero no es patológico.”

¿Hace falta medirlo?

Entonces, ¿cuándo se solicita un estudio de cortisol? La respuesta de la presidenta de la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo es clara: “Sólo cuando existe una sospecha clínica de una patología endocrinológica, como el síndrome de Cushing”.

La evaluación no depende de un síntoma aislado ni de la sospecha de estar atravesando una etapa de estrés. Los endocrinólogos analizan los antecedentes, los síntomas y los datos clínicos para decidir si corresponde investigar una alteración hormonal y qué pruebas son las más adecuadas.

Ante tanta información confusa en las redes, todos los especialistas recomiendan acudir a un profesional de la salud antes de tomar suplementos o seguir consejos de influencers.

Por otro lado, vale la pena recordar que algunas prácticas como mantener horarios de sueño razonables, dedicar tiempo a actividades placenteras y recurrir a ejercicios de respiración o relajación, pueden ser útiles para manejar las tensiones cotidianas.

Cuando el estrés resulta persistente o interfiere con la vida diaria, la psicoterapia también puede ser una herramienta muy valiosa.

El cansancio, la falta de concentración o la sensación de vivir bajo presión constante merecen nuestra atención y, eventualmente, la ayuda de un profesional, además de una invitación a dejar de obsesionarnos con el cortisol.

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