“Entre San Martín y la masonería hay una conspiración del silencio”. Así arrancó la charla sobre San Martín y la masonería, acerca del libro que presentó el historiador, abogado y escritor Enrique Ernesto Vitale en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, ante un auditorio colmado en la sala Ernesto Sábato.
Vitale es una voz autorizada al momento de hablar sobre el Padre de la Patria y su vínculo con la masonería: es diplomado por el Instituto Sanmartiniano del Perú con medalla grado de Caballero y, además, es miembro de los encuentros de Logias de San Martín en América Latina, que integran países como la República Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Perú y México.
En la Feria presentó su libro San Martín, la masonería, la conspiración y el silencio (de Editorial Raigal), luego de 40 años de investigaciones y tras haber hallado documentación elemental que avala su obra. Por eso, su charla propone una mirada alternativa sobre la vida de José de San Martín, enfocándose en su vínculo con la masonería y el peso del secreto en su trayectoria, a partir de documentos y relatos poco difundidos.
“Estuve 40 años investigando. Tuve que buscar constantemente las memorias originales. De otra manera, no hay forma de poder acceder a la historia argentina y a la historia de la masonería. Ni siquiera la Inteligencia Artificial puede hacerlo”, reconoció durante la charla en la Feria.
La conspiración del silencio
Según el autor de la obra, la relación entre San Martín y la masonería “es un tema poco visto. Hay una causa por la cual no se estudia la masonería. Se trata de una conspiración del silencio. Entre San Martín y la masonería hay una conspiración del silencio”, aseveró.
“La primera conspiración es de los mismos miembros de la masonería que ocultaban su situación de masones porque estaban perseguidos por la Iglesia Católica, estaban excomulgados por ser masones desde 1738 y por leer libros prohibidos. Había más de 1.000 ejemplares prohibidos como los de Denis Diderot, Montesquieu y Jean Jacques Rousseau, entre otros”, agregó Vitale.
“Ellos podían reunirse en secreto. Luchaban contra las ideas injustas. No había otra forma de luchar más que a través de un complot que comenzó justamente en Madrid”, añadió.
En una suerte de monólogo, Vitale nombró a Ricardo Guzmán, Pablo de Olavide y Francisco de Miranda como los fundadores de la Junta de Diputados de América Meridional. “Cuando aparecen las actas a través de diferentes miembros que formaban parte, como Moldes, cuando los historiadores encontraron las actas de Moldes, van a ver que no dice masonería”, explica el escritor, abogado e historiador argentino.
“Dice junta de Diputados de América Meridional y nombran a Francisco de Miranda como delegado para fundar agencias en toda Europa. Por eso viajó a Inglaterra, que era el único lugar donde verdaderamente no estaban perseguidos. Allí fundaron lo que después va a ser la Logia Número 7 de los venezolanos. Es ahí donde van a juntarse Alvear y San Martín con Matías Zapiola en la Logia número 7. Pero, antes, habían sido iniciados en Cádiz”, explicó Vitale.
“Tenemos un problema: no hay actas”, recordó Vitale y siguió: “Entonces, todo comenzó por el principio, por Bartolomé Mitre. Cuando tiene que escribir la historia y sabía todo esto, le preguntó a su yerno Mariano Balcarce, de toda la documentación que se estaba enviando y que San Martín tenía prolijamente ordenada en 73 cajones con más de 10.000 documentos, que se la fuera enviando de a poco porque si no, perdían toda la documentación”.
El investigador Enrique Vitale presentó ‘San Martín La Masonería y Conspiración del Silencio’ en Sala Ernesto Sábato. Foto: Antonio Becerra.“Hasta que Mariano Balcarce recibió una carta de Mitre que le pedía encarecidamente que le enviara toda la documentación correspondiente a la Logia Lautaro. Balcarce le contestó que, lamentablemente, por instrucciones de su finado señor suegro, no podía entregarle esa documentación porque, si no, estaba faltando a un juramento que había tenido San Martín. Esa documentación nunca se entregó: es más, desapareció. Ese fue un momento importante ya que Mariano Balcarce no dijo que no existía la documentación sobre la masonería”.
¿Cómo sigue esta historia? Según Vitale, “Mitre escribe la historia y le pidió al único sobreviviente, el nonagenario Matías Zapiola, que respondiera un cuestionario de 14 preguntas donde le preguntó quién había fundado la Logia Lautaro, quiénes eran los miembros y cuáles eran los signos o las señales, entre otras cosas”.
De acuerdo a su relato, Matías Zapiola contestó todo: contó quiénes eran los miembros pero no nombró al fundador ya que estaba confundido, dijo que había sido Bolívar pero finalmente no fue él ya que en ese entonces se encontraba con Miranda en Venezuela. “Pero le dijo que la Logia Lautaro era una logia política, y no así como la de Julián Álvarez, que era masónica”.
Entre la documentación exhibida en la charla, Vitale mostró la Encíclica de 1824 por la cual el Papa León XII excomulgó a todos los revolucionarios de América.
“Decía que había que defender la monarquía de Fernando VII y que todos los americanos tenían que estar en contra de la revolución. Esto fue publicado y difundido en toda América, con la desgracia de que para el Papa, el Vaticano y para Fernando VII, esto fue en abril, y en diciembre, Bolívar triunfó en Junín y Ayacucho. Ahí cambió el mundo: la revolución y las repúblicas triunfaron en América”, remarcó.
Fundada en Buenos Aires, la Logia Lautaro operaba con secretos masónicos. Su objetivo principal era político: la independencia de América. “Pero la Logia Lautaro no fue una sola: fueron las de España, la logia lautarina N° 7 de Londres, la de Buenos Aires, la de Caracas, la de Chile y la de Lima”.
“Todas eran Lautaro y se identificaban con el signo O-O. También se perdió el significado de ese símbolo”, aseguró Vitale.
El investigador Enrique Vitale presentó ‘San Martín La Masonería y Conspiración del Silencio’ en Sala Ernesto Sábato. Foto: Antonio Becerra.“San Martín era masón”
De acuerdo al relato de Vitale, Matías Zapiola explicó que “San Martín era masón». También nombró a los próceres que formaron la Primera Junta, el primer Triunvirato, pero dijo algo muy importante:»Cuando San Martín estaba en Mendoza y se juró la Independencia el 9 de julio de 1816 en Tucumán, le pidió a Pueyrredón, que había sido nombrado Director Supremo, que se acercara a la ciudad de Córdoba porque quería hablar con él”.
“Esto es masonería, la logia Lautaro era masónica –continuó Vitale, y añadió– Pueyrredón era masón: se había iniciado junto con Moldes, de Olavide y Miranda, pero no había sido integrado a la Logia Lautaro de Buenos Aires, que tenía un estatuto que establece que nadie puede asumir un cargo si no está aceptado por la logia Lautaro. Entonces, Pueyrredón era masón pero no estaba en la logia Lautaro”.
“Había que jurar por la logia Lautaro ya que tenía tres objetivos fundamentales: la independencia del país, que había que luchar, establecer una república y, por último, firmar un tratado de unión y liga perpetua”, remarcó.
“En cambio, la masonería tiene otro tipo de juramento: se jura por la fraternidad y la unidad, pero acá se juraba por otra cosa: por la independencia, esa lucha por la libertad hacía que algunos consideraran que no era masónica. Para la masonería, eso es una logia operativa. Ellos actuaron en forma independiente, porque no había otra forma de hacer una revolución”, advirtió Vitale.
El investigador Enrique Vitale presentó ‘San Martín La Masonería y Conspiración del Silencio’ en Sala Ernesto Sábato. Foto: Antonio Becerra.En otro orden, Enrique Ernesto Vitale aseguró que había masones en el ejército español. “Eran liberales pero creían en la monarquía. Por una cuestión de lealtad a su patria, continuaban peleando en América por su rey Fernando VII”.
La misiva fue escrita por el General Don José de San Martín a Juan Martín de Pueyrredón en 1812. “San Martín le dijo que no fue el que complotó para asesinarlo”, dijo Vitale, y agregó que la carta “fue firmada con tres puntos”.
“Pueyrredón le mandó una extensa carta diciéndole que creía firmemente en lo que el Padre de la Patria le había contado. Usted pertenece a una familia a la que yo respeto”.
Vitale mostró la carta de San Martín a Pueyrredón con los famosos tres puntos. “No dice más. Eso, en masonería, es masón. Esos tres puntos significan el triángulo, la sabiduría, representa la rectitud y la lealtad”.
Las medallas
Las medallas que mostró Vitale en la sala fueron obsequiadas por la Logia a San Martín cuando se encontraba en Bélgica y forman parte de la portada de su libro San Martín, la masonería, la conspiración y el silencio.
“Así y todo niegan que San Martín haya sido masónico. Dicen que fue un regalo que se lo hizo la Logia porque sí, porque era una persona importante”, contó Vitale.
El investigador Enrique Vitale presentó ‘San Martín La Masonería y Conspiración del Silencio’ en Sala Ernesto Sábato. Foto: Antonio Becerra.“¿Entonces, si es un regalo a una persona importante por el cual dicen que no es masón, por qué toda la medalla está escrita con simbología masónica?”, cuestionó.
También dijo que este regalo fue realizado “en el año 5825”. ¿Por qué ese año? “Para la masonería, a los años se le agrega 4.000 años porque representa el inicio de la sabiduría, de la toma de conciencia. Entonces, todas las fechas tienen o la fecha real, que se dice era ‘vulgar’, o se pone ‘verdadera luz’, haciéndolo con un símbolo masónico”, explicó Vitale.
“Barcia Trelles, que era grado 33, descubrió esto. Después de la segunda Guerra Mundial se fue a Bélgica a averiguar si había antecedentes de San Martín. El Gran Maestre de Bélgica dijo: ‘Sí, tenemos esas medallas’. Entonces, Barcia Trelles quedó estupefacto. Pidió los antecedentes de la Logia. Están las actas que confirman que a San Martín le habían dado las medallas”.
También hubo tiempo para hablar sobre el mausoleo del General Don José de San Martín, ubicado en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, y sus referencias masónicas. Esta historia también se encuentra en el libro de Vitale.
“Hay una leyenda de que el cajón está inclinado y que fue hecho a propósito por la Iglesia Católica porque San Martín era masón y entonces, está fuera del lugar consagrado”, argumentó Vitale.
“Son puras patrañas”, aseguró el escritor e historiador, y continuó: “Bajé todas las actas de la comisión de expatriación y los restos de San Martín. Leí todas las actas desde el año 1877 hasta 1800. En todas las actas, sin excepción, hablan de las cenizas de San Martín y no del cadáver, tampoco de su cuerpo embalsamado. No hablan del cuádruple cajón en que estaba San Martín. Nadie se había dado cuenta de eso”, advirtió.
“La Comisión envió una carta al obispo y éste a los cuatro días les dijo que eligieran el lugar que quisieran. Nadie discute ninguna acta, se discute cuál era el lugar consagrado. Esto se debe a que de los 14 proyectos de arquitectura que presentaron, lo único que querían era que el mausoleo quedara compaginado con la Catedral, que se pueda ver, evitar que se obstaculizara el paso y poder ver bien el mausoleo de cualquier lado sin obstaculizar la visión”.
El investigador Enrique Vitale presentó ‘San Martín La Masonería y Conspiración del Silencio’ en Sala Ernesto Sábato. Foto: Antonio Becerra.“Cuando trajeron el cajón hicieron la ceremonia en la base central de la Catedral. Si San Martín fuera masón, la misa nunca se hubiera hecho en la cúpula central de la Catedral. No hubo ningún conflicto. Es más: nunca pensaron que era masón”, señaló.
“Esto se debe a la famosa carta de los tres puntos que fue mostrada en el debate parlamentario de la Ley 1420 para demostrar al sector que estaba a favor de esta ley que los próceres eran masones y que la educación debía ser laica, gratuita y obligatoria. En cambio, la oposición decía que San Martín no era masón. Por lo tanto, la educación tenía que ser religiosa”.
“La curia no creía que San Martín fuera masón, tampoco lo creían los grandes apellidos patricios. Incluso, de 14 miembros de la Comisión de Expatriación, solo cuatro eran masones. Los otros eran católicos apostólicos practicantes”, cerró Vitale.
Andrés Roiter, vicepresidente del Instituto Sanmartiniano del Perú (Filial Argentina), se sumó sobre el final de la charla. Luego, vinieron las preguntas del público presente y un estruendoso aplauso hacia Enrique Ernesto Vitale, quien dio cátedra sobre la historia de San Martín y su vínculo con la masonería.










