Un estudio reciente arrojó el dato preocupante de que más de 740 mil argentinos abandonaron su cobertura de medicina prepaga en los últimos dos años. Esa tendencia podría profundizarse en los próximos meses, según un nuevo relevamiento realizado por la plataforma MiObraSocial al que tuvo acceso Clarín.
El sondeo fue realizado entre afiliados activos y muestra que el 49,5 por ciento considera alta la probabilidad de dejar la prepaga en los próximos seis meses, mientras que sólo el 21,6 por ciento descarta por completo esa posibilidad. “El 57,6 por ciento de los afiliados ya bajó a un plan más económico en el último año o lo evaluó seriamente”, dice el informe.
“El ajuste frente a la cuota mensual es, para la mayoría, un proceso que ya está en marcha”, agrega el trabajo. Ignacio Cámpora, fundador de la plataforma a cargo de la investigación, explica: “»Lo que estamos viendo es que a miles de usuarios ya no les alcanza con pensar en bajar a un plan más económico, sino que están evaluando irse del sistema”.
La encuesta fue realizada entre abril y junio de 2026 sobre una muestra de 2.000 personas de todo el país que actualmente cuentan con medicina prepaga en Argentina. “Lo que observamos es que el proceso de salida ya comenzó. Muchos afiliados primero resignan prestaciones o bajan de plan para intentar sostener la cobertura, pero cada vez más personas sienten que incluso ese esfuerzo deja de ser suficiente«, agrega Cámpora.
Como contrapartida del éxodo que viene habiendo en la salud privada -según el informe difundido hace un mes por el Instituto Patria Grande-, en diferentes provincias advirtieron a Clarín sobre una sobrecarga de pacientes en los hospitales públicos, con un incremento del orden del 30 por ciento, producto de la gente que ha dejado de pagar la prepaga o se ha quedado sin obra social por la pérdida del empleo.
«El dato más relevante es que la incertidumbre ya alcanzó a la base que hoy sostiene al sector. Si uno de cada dos afiliados activos está evaluando irse en el corto plazo, estamos frente a una transformación profunda en la forma en que los argentinos acceden a la salud privada», considera Cámpora.
Si bien durante el primer año del Gobierno de Javier Milei las prepagas aumentaron las cuotas por encima de la inflación -con el recordado conflicto que terminó en un acuerdo judicial– , luego los ajustes mensuales se fueron estabilizando y desde hace varios meses las empresas no se mueven en sus incrementos mensuales de la variación del IPC que comunica el INDEC.
En este contexto de fragilidad de la economía doméstica para el presupuesto sanitario que refleja el sondeo de MiObraSocial, el Gobierno nacional volvió a postergar la implementación del sistema de «cuota transparente» para las prepagas. La medida busca que los afiliados puedan conocer a través de la factura la composición de sus cuotas mensuales, pero la medida acaba de ser prorrogada por otros 30 días.
La decisión quedó oficializada a través de la resolución 1080 de la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS), publicada en el Boletín Oficial, que estableció un nuevo plazo hasta el próximo 16 de julio para que las empresas de medicina privada adecuen sus sistemas de facturación, contratos y estados de cuenta.
Se trata de la cuarta prórroga otorgada por el Ejecutivo desde que se dispuso la implementación de este mecanismo, que originalmente debía entrar en vigencia en octubre de 2025. Estipula que las empresas detallen en sus facturas el valor base del plan contratado, los aportes y contribuciones derivados en los casos que correspondan, la carga impositiva -incluido el IVA- y los copagos o cargos adicionales por prestaciones y servicios complementarios.
El argumento de la nueva prórroga es que “a la fecha no se encuentran dadas las condiciones necesarias para la efectiva implementación del régimen instituido” y estima: “La presente medida no altera los objetivos ni el contenido sustantivo de la resolución citada, sino que procura facilitar su ejecución efectiva, manteniendo la tutela de los derechos de los beneficiarios y/o usuarios y asegurando la transparencia en la administración de los recursos del sistema de salud”.
Mientras cada vez menos gente puede pagar la prepaga, los que administran el sistema denuncian su déficit y deterioro. Según un análisis realizado por Hugo Magonza, titular de la Unión Argentina de Salud (UAS), “el valor del PMO acumulado desde 2011 alcanza un índice de incremento de 67.881, mientras que los medicamentos llegan a 50.631 y el IPC general a 47.162. En contraste, las cuotas de medicina prepaga alcanzan 38.357, los salarios de enfermería 28.858 y la canasta promedio de prestadores apenas 24.920”.
Agrega que “esto significa que, desde 2011, el costo teórico de brindar las prestaciones obligatorias (PMO) creció 2,7 veces más que los ingresos de los prestadores y aproximadamente 1,8 veces más que las cuotas autorizadas. La brecha refleja un deterioro estructural del financiamiento del sistema, donde las obligaciones de cobertura evolucionan mucho más rápido que los recursos disponibles para financiarlas”.
Por último, advierte que “de mantenerse estas tendencias, la sostenibilidad futura requerirá revisar simultáneamente el alcance de las coberturas, los mecanismos de actualización de ingresos y la eficiencia del sistema”. Desde el Gobierno ya aseguraron que vienen trabajando en una reforma del PMO, aunque todavía sin plazos precisos.










