En la campaña electoral de Rodrigo Paz en Bolivia, una imagen despertó especial interés: él y su vicepresidente, Edmand Lara, llevados en hombros por aimaras de Omasuyos, provincia históricamente conocida por su ferocidad organizativa. Paz mostraba así que había conquistado un electorado difícil, que además era un importante brazo del anterior Gobierno del izquierdista Movimiento al Socialismo (MAS). Ahora, a seis meses del inicio de la nueva gestión, con una crisis política y económica que lo mantienen acorralado, son uno de los sectores sociales que exigen con mayor vehemencia su renuncia. El Gobierno los ha acusado de preparar un levantamiento armado.
Rodrigo Paz, acorralado a seis meses de llegar al poder: su base electoral no ve solución a la crisis y se siente traicionada










