La autopsia al cuerpo de Kevin Martínez, el chico de 15 años que iba de acompañante en una moto que chocó con un auto en Chascomús y luego fue atacado por un vecino cuando estaba en la camilla para ser subido a una ambulancia señala que el adolescente murió por el accidente, según dijeron fuentes judiciales a Clarín.
El informe forense detalla que “la lesión más grave de Kevin Martínez es una fractura múltiple de los huesos del cráneo”. Y que esta lesión sería compatible con el choque contra una superficie a velocidad y no con los golpes en la cabeza que recibió por parte de Leandro Marzzellino (50), un vecino que se acercó hasta el lugar del choque y comenzó a agredirlo cuando estaba en el piso delante de los médicos y la Policía.
Además, menciona que Martínez también presentaba politraumatismos de importancia en el pecho, y que por esa lesión sufrió un sangrado importante.
De esta manera, fuentes judiciales explicaron a Clarín que “no hay elementos para imputar el homicidio, se le imputará eventualmente lesiones leves, al menos son las prueba que hay en estos momentos”.
El historial de enfrentamientos entre Kevin Martínez y Leandro Marzzellino
“Que no digan que su hijo era excelente y en la escuela intachable, porque todos sabían que era un chorro”, dicen a Clarín desde el entorno de Marzzellino sobre Kevin, el adolescente atropellado en la esquina de Jacarandá y Quintana, en Chascomús.
Marzellino fue a asistirlo, pero mientras Kevin estaba tirado sobre una camilla médica en la calle, el hombre le puso la rodilla en el cuello y le dio cinco piñas en la cabeza. Pero lo que nadie sabía en esa esquina era que entre ambos existía una historia previa cargada de bronca y enfrentamientos.
“Leandro lo reconoció y el pibe también, por eso, se ve en el video que Kevin empieza a gritar: ‘gato, gato’”, explica un familiar del hombre de 50 años que prefiere resguardar su identidad. Incluso, explica que los vecinos le gritaban ‘chorro, chorro’ al joven mientras estaba acostado en la calle.
Marzzellino y Martínez ya se habían cruzado antes. Meses antes del accidente, el hombre llegó a la casa de su madre y encontró a Kevin intentando entrar por la fuerza.
“¡Blu! se escucha un golpe y el pendejo estaba reventándole el portón con un caño”, cuenta.
Al verlo, Marzzellino le gritó y el adolescente salió corriendo. Lo persiguió durante varias cuadras, pero no logró alcanzarlo. Según aseguran, días después Kevin volvió a aparecer en la vivienda para robar.
“Cuatro veces me quiso robar acá adentro. Provocó una explosión me costó rehabilitarme. Tengo dos denuncias hechas, vinieron los de la policía y les dije. Era un pobrecito de mal vivir, cómo sus padres”, dijo la mamá de Leandro, que tiene una discapacidad.
Y explicó que, después de todo lo que habían vivido, era imposible que su hijo no reaccionara al volver a cruzarse con el adolescente.
La familia Marzzellino realizó dos denuncias contra el menor por estos intentos de robos. Pero cuentan que no se investigó porque Kevin tenía 15 años. Recién en agosto iba a cumplir 16.
“Era un pendejo de 15 años en una moto robada. Viene tu hijo con una moto, le preguntás ¿de dónde la sacaste? Entonces que no pinten algo que no es”, dice. Desde el entorno de Marzzellino aseguran que los padres de Kevin conocían que hacía su hijo y los vinculan con “gente pesada” del barrio.
“La familia tiene un prontuario. Tienen contactos medio turbios, el padre dice que es pintor pero de dónde tiene un BMW. Hace poco andaban pidiendo una casa en la Municipalidad porque no tenían donde vivir”, revela.
El último enfrentamiento
El 12 de mayo, Marzzellino y Martínez volvieron a verse las caras. Según relataron vecinos, la moto circulaba por Quintana a alta velocidad e impactó de costado contra un Ford Ka.
Un adolescente de 17 años conducía la moto y Kevin iba de acompañante. Tras el choque, ambos salieron despedidos. Ninguno llevaba casco. Kevin quedó consciente, despierto y con una grave lesión en una pierna.
En ese momento, se acerca Marzzellino que estaba de visita en la casa de su madre, a pocos metros del lugar del accidente. Con mucha violencia, el hombre de 50 años le pone la rodilla en el cuello de Kevin para sujetarlo y le dice: “Estás drogado”. Ahí comienza a pegarle varias piñas en la cabeza.
En la esquina entre Jacarandá y Quintana, Kevin Martínez y un compañero chocaron contra un auto el martes 12 de mayo. FOTO: Francisco Loureiro. La familia del joven de 15 años no entiende cómo la Policía y los médicos no hicieron nada para detener el ataque de Marzzellino.
El personal de la ambulancia decidió trasladar primero al otro chico porque se suponía que estaba más grave que Kevín. Ese adolescente, de 17 años, está internado en grave estado. Tiene antecedentes penales y la moto que manejaba tenía un pedido de captura por haber sido robada el 9 de mayo.
Finalmente, Kevin fue llevado al hospital de la zona y de ahí derivado al Sanatorio Franchin en Buenos Aires. Pero cuando llegó a Capital Federal ya no respondía y falleció al día siguiente.
Hoy nadie sabe dónde está Leandro Marzzelino. Algunos vecinos dicen que ese mismo martes se fue de la casa de su madre ubicada en la calle Jacarandá, a metros de donde fue el accidente de Kevin Martínez y que estaría en La Plata.
“Le mandaron el video (a Leandro) con un mensaje y ahí dejó de contestar, se perdió la conexión. Capaz está escondido con miedo. Acá no podes caminar como si nada porque te conocen”, cuenta.
Para el entorno del hombre, la familia de Kevin está mediatizando el caso para meterle presión a la fiscalía. “Ellos nunca se acercaron a denunciar y ya pasó una semana ¿Quizás porque tienen el culo sucio?”, cerró.









