La representación de Noruega en Buenos Aires eligió otra escena para sus redes: funcionarios y empleados interpretaron el lenguaje de Moria Casán en situaciones habituales de oficina. El resultado cruza la formalidad diplomática con la desmesura de “La One” y convierte una jornada de trabajo en una sucesión de guiños reconocibles para el público argentino.
Entre las expresiones que aparecen está “Si querés llorar, llorá”, una de las frases que Moria instaló en la televisión y que luego encontró vida propia en conversaciones, memes y videos. El chiste no depende de una gran producción: alcanza con que quienes trabajan en la sede adopten por un momento las respuestas, los gestos y el tono de la artista. El video también circuló con otro guiño: “lengua karateca”. Así, el homenaje va más allá de las palabras: reproduce pausas, gestos y miradas que vuelven reconocible ese personaje.
La grabación circuló cuando la figura de Casán volvió a ocupar un lugar destacado en redes por Moria, la serie biográfica estrenada por Netflix en agosto. Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth la interpretan en distintas etapas de su vida. La ficción reactivó frases que atravesaron generaciones y hoy circulan como memes en las redes sociales.
Hay un detalle geográfico que la circulación del video puede confundir: las escenas se filmaron en la embajada noruega en la Argentina, no en Noruega. No es la primera vez que la delegación busca complicidad con la cultura popular local. En julio, el embajador Halvor Sætre recreó ante la cámara el “Buen día, hermosa mañana, ¿verdad?” asociado a Guillermo Francella para celebrar un triunfo de la selección de su país frente a Brasil en el Mundial.
Ahora el homenaje cambia de protagonista y de registro. En vez de una frase futbolera para festejar, la sede tomó el humor filoso de una artista que hizo de su modo de hablar una marca personal. El video funciona porque no intenta explicar a Moria: se apoya en que una parte del público ya reconoce el código apenas lo escucha. Y muestra cómo una institución extranjera puede sumarse a una conversación argentina sin abandonar sus propios pasillos.










