La causa que investiga el triple narcofemicidio de Florencio Varela volvió a activarse después de varias semanas sin novedades. Es que la Justicia activó el proceso de extradición de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias Pequeño J, señalado como uno de los principales responsables de los asesinatos de Brenda del Castillo (20), Morena Verdi (20) y Lara Gutiérrez (15), ocurridos el año pasado en Florencio Varela en medio de una presunta disputa narco.
El acusado fue detenido en Perú luego de haber abandonado el país tras el ataque y permanecía a la espera de una definición judicial sobre su situación. Ahora, con el inicio formal del trámite, se abre la posibilidad de que sea trasladado a la Argentina en un plazo estimado de treinta días, en el marco de un procedimiento coordinado entre autoridades judiciales de ambos países.
De acuerdo con la investigación, Pequeño J habría tenido un rol clave en el hecho, que generó conmoción por la violencia con la que se produjo. Los homicidios son investigados bajo la figura de homicidio agravado y los investigadores analizan la posible existencia de disputas vinculadas al narcomenudeo como trasfondo del ataque.
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Tras el crimen, el sospechoso logró salir del país, lo que obligó a los investigadores a activar mecanismos de cooperación internacional para dar con su paradero. Su localización en territorio peruano permitió destrabar una de las principales dificultades que tenía la causa desde el inicio.
Fuentes del caso indicaron que la identificación del acusado fue posible a partir de testimonios y del análisis de distintos elementos recolectados en la escena, lo que permitió ubicarlo como uno de los actores claves en el ataque. Desde entonces, su captura pasó a ser un objetivo central para avanzar en la investigación.
La eventual llegada de Pequeño J a la Argentina permitirá tomarle declaración indagatoria y profundizar las líneas de investigación abiertas, en particular aquellas vinculadas a la planificación del hecho y la participación de otras personas.
En paralelo, los investigadores continúan trabajando sobre la reconstrucción de la secuencia del crimen, con el análisis de comunicaciones y movimientos previos al ataque, con el objetivo de determinar con precisión cómo se produjo el hecho y cuál fue el rol de cada uno de los involucrados.
Hasta ahora, la causa avanzó con distintas medidas de prueba, pero la ausencia del principal sospechoso representaba un límite para consolidar la acusación. Su traslado al país aparece ahora como un paso determinante para encaminar el expediente hacia una instancia de juicio.










