El glioblastoma es un tumor cerebral de crecimiento rápido que actualmente no tiene cura y afecta a una pequeña pero significativa parte de la población estadounidense. Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (WashU) han desarrollado una vacuna de ADN personalizada que, según los resultados de un ensayo clínico de fase 1, es segura y genera una respuesta inmunitaria robusta que podría aumentar la supervivencia libre de recurrencia.
El avance representa un cambio de paradigma en el tratamiento de tumores considerados «fríos», aquellos que logran esconderse del sistema inmunitario, al transformarlos en tumores «calientes» susceptibles de ser erradicados por las defensas del propio cuerpo.
La tecnología de ADN personalizada para identificar múltiples objetivos tumorales
La tecnología detrás de la vacuna GNOS-PV01 se basa en el uso de moléculas de ADN diseñadas específicamente para cada paciente tras identificar proteínas únicas en su tumor llamadas neoantígenos.
Mediante un algoritmo computacional, los científicos logran que el sistema inmunitario busque hasta 40 proteínas específicas, lo que duplica la capacidad de cualquier terapia de este tipo desarrollada hasta la fecha. Al atacar un rango tan amplio de objetivos, la vacuna impide que el cáncer evolucione y escape al ataque inmunitario, manteniendo su eficacia incluso si el tumor pierde algunos de sus blancos proteicos originales.
En el ensayo clínico participaron nueve adultos recientemente diagnosticados, quienes comenzaron a recibir las inyecciones aproximadamente diez semanas después de su cirugía. Los resultados, publicados en la revista Nature Cancer, mostraron que dos tercios de los pacientes no presentaron progresión de la enfermedad a los seis meses y el mismo porcentaje sobrevivió al menos un año, superando ampliamente las tasas históricas del 40% para este tipo de tumores.
Además, un tercio de los participantes seguía con vida después de dos años, una cifra que dobla las expectativas de supervivencia habituales para esta población de pacientes.
Uno de los testimonios más alentadores del estudio es el de Kim Garland, una enfermera jubilada que fue diagnosticada en 2021 tras presentar síntomas de confusión y fuertes dolores de cabeza. Casi cinco años después de su cirugía inicial y de unirse al ensayo clínico, Garland permanece libre de recurrencia, un desenlace que ni ella ni su familia esperaban dada la agresividad del glioblastoma grado 4.
El éxito de su caso impulsa a los investigadores a expandir este tratamiento a todos los tipos de glioblastomas, con el objetivo de convertir un diagnóstico tradicionalmente devastador en una enfermedad tratable y manejable a largo plazo.










