El pasado sábado 30 de mayo marcó un nuevo punto de inflexión en la historia reciente de Venezuela. Desde el exilio en Madrid, Edmundo González Urrutia —ganador de las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, cuyos resultados oficiales fueron desconocidos por el gobierno de Nicolás Maduro— le dijo públicamente al país algo que ya había expresado en el cónclave privado que reunió en Panamá a la oposición: es necesario celebrar una elección presidencial y así construir el camino a una transición democrática.









