El Four Seasons de Buenos Aires fue, una vez más, el escenario elegido para la cita más importante de la moda nupcial latinoamericana. Durante tres días, Bridal Runway Latam celebró su edición 2026 con un despliegue de talento regional.
Participaron diseñadores de Argentina, Brasil, Colombia y Paraguay, mezclando nombres consagrados con voces emergentes que adelantaron todas las tendencias que se vienen para las novias.
La primera jornada abrió con propuestas de fuerte identidad. El colombiano Virgilio Madinah trajo Atlántico Líquido, donde la fluidez caribeña se mezcló con la herencia libanesa en bordados de cristal, pedrería y seda.
Amelia Fonio presentó Echoes, con vestidos donde la corsetería es parte central del diseño, combinada con encajes, brillos y superposiciones que juegan entre lo romántico y lo poderoso. Pablo Almenar viajó a los cincuenta para rescatar una feminidad refinada, con perlas, cristales y transparencias como protagonistas.
El broche de oro de la jornada fue la colaboración creativa de Ibraina y Vizzano. Juntos presentaron Arapo, una propuesta que honra la tradición guaraní a través de tejidos artesanales como el encaje Ñandutí, tradicional de Paraguay, que se trasladó al calzado con elegancia contemporánea.
En el segundo día, el cordobés Diego López convirtió la melancolía en materia prima con Melanstalgia, una reflexión sobre la belleza efímera. La paraguaya Ofelia Otello propuso con Anima piezas que priorizan la comodidad y el movimiento por sobre la rigidez tradicional del traje de novia.
La firma Deblanco tejió un puente entre generaciones con Florecer desde la raíz, yendo del legado artesanal de sus abuelas, con estructuras firmes, hacia siluetas más modernas, suaves y etéreas. Valenzuela Couture sintetizó más de 26 años de oficio en Arquitectura del Alma, exhibiendo diseños de corte arquitectónico con una construcción técnica impecable.
Nuria Bueno sacudió la pasarela con Ormuz “Caos y Júbilo”, una propuesta con diseños intervenidos por flores tridimensionales, bordados en relieve y transparencias. Laurencio Adot, con más de 37 años de trayectoria, se destacó por sus piezas de alta costura construidas a medida de cada novia.
Pero el momento más esperado llegó al final. El Atelier Pucheta Paz protagonizó el gran cierre de la semana con su primer desfile íntegramente nupcial, una experiencia que abrió las puertas del atelier como nunca antes.
Figuras como Graciela Borges y Moria Casán, entre muchas otras, fueron parte de una noche que trascendió la pasarela y reveló el universo creativo de la firma. Fiel a la esencia de Pucheta Paz, el desfile combinó dramatismo, construcciones arquitectónicas y trabajo artesanal.









