La noticia se filtró sobre la medianoche del viernes y sorprendió: en un operativo secreto, el ex agente de la SIDE Raúl Martins (78) había llegado al aeropuerto de Ezeiza extraditado por México. En ese país -del que se hizo ciudadano- se había atrincherado casi siete años para no ser juzgado en la Argentina. Los cargos: ser jefe de una asociación ilícita dedicada a la explotación sexual de mujeres.
Este hombre -que supo combinar poder y temor con igual eficiencia- fue llevado a la alcaidía que la Policía Federal tiene en Villa Lugano. Allí pasó el fin de semana.
Su juicio, a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 7, aun no tiene fecha y la idea de sus abogados es que Martins no pise una celda ni antes, ni durante, ni después del debate.
Puede parecer indignante que un peso pesado como Martins no vaya a la cárcel ni un solo día, pero lo cierto es que su abogado defensor, Facundo Álvarez, tiene un abanico de argumentos variados que este lunes expondrá en los Tribunales de Comodoro Py.
Hasta ahora siempre ha logrado mantener cómodo a su cliente que, desde octubre de 2025, gozaba de prisión domiciliaria en un edificio de megalujo de Playa de Carmen, a unos 70 kilómetros de Cancún y con una vista al mar de ensueño
El plan de Álvarez es atacar por varios frentes.
«Martins lleva detenido casi siete años y uno de los delitos que le imputan (explotación económica de la prostitución) tiene una pena máxima de seis. Es decir que ya cumplió con la pena máxima sin tener condena. Y respecto de la asociación ilícita en carácter de jefe que le imputan, ya cumplió con más de las dos terceras partes de una eventual condena por el máximo de la pena, que serían 10 años, lo que permitiría su excarcelación en términos de condicional», le dijo Álvarez a Clarín.
A todo lujo. Raúl Martins cumplía su arresto domiciliario en el complejo Maralago de Playa del Carmen.«Él tiene domicilio en el país, por lo cual también vamos a solicitar -en forma subsidiaria a la excarcelación- la prisión domiciliaria, tal como venía gozando en México, la cual le había sido otorgada por sus problemas de salud degenerativos y su avanzada edad», indicó el abogado.
¿Qué problemas de salud?
Álvarez tiene a mano un combo: «Según informes médicos, insuficiencia renal avanzada, hipertensión arterial sistémica severa, edema periférico persistente».
Lo dicho: Raúl Martins no quiere ver una cárcel argentina, ni en fotos.
Un tipo pesado
Agente de la SIDE, dueño de gran parte del negocio del sexo VIP de la Capital Federal, hombre temido por la colección de videos sexuales de ricos, famosos y poderosos que había logrado captar en sus boliches. Raúl Martins fue todo eso y más.
Su poder lo acompañó cuando decidió emigrar a México en 2003 y una prueba de ello fueron los siete años que logró permanecer detenido allí sin que Argentina lograra su extradición.
Esto finalmente ocurrió este viernes a la noche. Pocos lo sabían, pero en un operativo tan secreto como relámpago Martins fue sacado de su casa de Playa de Carmen y puesto a bordo de un avión rumbo a Buenos Aires. Llegó cerca de la medianoche.
Atrás quedó la vista al mar en una zona donde ya se había posicionado como un empresario poderoso de la noche, con vínculos de todo tipo.
El ex agente de la SIDE Raúl Martins, en su momento de mayor poder en la Argentina, los años 90.Su procesamiento -dictado por la jueza federal María Romilda Servini de Cubría- data de 2019 y, desde ese año, Martins está preso en México. Lo detuvieron cuando intentaba volar a Belice con una peluca como único disfraz. Primero estuvo alojado en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte de la Ciudad de México, capital del país al que se mudó con sus negocios en 2006.
Pero hacía tiempo que le habían dado la prisión domiciliaria. Sus abogados estaban confiados en que, tras 10 recursos presentados para frenar la extradición a Argentina, el tema ya se quedaría «dormido» para siempre.
Sin embargo, este viernes lo fueron a buscar a su casa de Cancún. Dicen que desde hacía meses la Guardia Nacional montaba guardia en su puerta para que no se les escapara.
En cambio, muchos vieron en esta solución repentina una devolución de gentilezas por la expulsión, el 20 de agosto pasado, del ex contraalmirante Fernando Farías Laguna, acusado en su país por caso de tráfico de hidrocarburos.
Hombre muy conectado con el poder (y según las malas lenguas poseedor de una colección de videos sexuales de terceras personas), Martins apostó todo a que le dieran asilo en México alegando ser un perseguido político. No lo logró, pero sí logró demorar su vuelta a Buenos Aires casi siete años.
Raúl Martins, al ser detenido cuando intentaba ir desde México rumbo a Belice.Un espía en problemas
Martins, quien revistó en la SIDE con la identidad de Aristóbulo Manghi y vivió buena parte de su vida bajo la fachada de profesor de Historia, denunció que su detención en México fue ilegal.
«Martins fue detenido un día antes de que la orden llegara de manera oficial a la Justicia mexicana. Además, no fue detenido en el aeropuerto -como se dijo falsamente-, sino en el centro de Cancún. Luego permaneció detenido ilegalmente durante un día a la espera que la orden llegara al juzgado de turno en México», aseguró en su momento a Clarín su abogado.
En nuestro país, lo esperan dos expedientes penales hermanos. En el primero, ya fue procesado (con un embargo de diez millones de pesos) por ser jefe de una asociación ilícita dedicada a explotar mujeres con fines sexuales. Esta causa es la que tiene el Tribunal Oral Federal N° 7.
En el segundo expediente -directamente ligado al anterior- se lo quiere indagar por el lavado de dinero del negocio de los prostíbulos que él manejaba en Buenos Aires. En su momento de esplendor, en los años ’90, llegaron a una decena.
Una nota de Clarín sobre Raúl Martins el 24 de mayo de 2004.Desde 2003, momento en el que decidió alejarse de la Argentina, Martins se fue haciendo fuerte en México, principalmente en Cancún (Quintana Roo), donde abrió varios boliches de sexo VIP, algunos incluso con el mismo nombre de los que manejaba en Buenos Aires.
«The One» es uno de los ejemplos más claros de este fenómeno «espejo».
Todo ese poder se fue resquebrajando hasta llegar a 2019. El 11 de julio de ese año, la jueza federal Servini de Cubría procesó por asociación ilícita y explotación de mujeres al propio Martins y a dos familiares directos de Estela Percival, su última esposa: Natalia Percival (su hermana) y Virginia Solis (su madre). En ese mismo expediente quedó rebelde Ariel, uno de sus tres hijos.
En los ’90, el entonces juez federal Norberto Oyarbide, con Raúl Martins (a su derecha, también de moño).Basándose en los números entregados en un juicio laboral iniciado por Claudio Lifschitz -quien fue abogado del ex espía y luego lo denunció junto a su hija Lorena Martins, con quien se puso de novio-, el ahora detenido llegó a recaudar un millón y medio de dólares por año por sus locales en Capital Federal (manejó 10) y casi dos millones por los que abrió en México, donde vivía desde hacía 16 años.
El 27 de diciembre de 2011 -acompañada por la ONG La Alameda-, Lorena Martins se presentó en la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) y denunció a su padre por proxeneta y por tener vínculos en el poder para no ser investigado.
La única hija mujer del ex espía aportó muchas pruebas y, entre ellas, un video de un cumpleaños celebrado por su padre en 2005 en un boliche.
Lorena Martins.En las imágenes se lo ve a Martins despotricar contra el fiscal José María Campagnoli y agradecer a cada uno de sus colaboradores, entre ellos dos hermanos, ambos comisarios de la Federal.
Martins está preso en la alcaidía de la Superintendencia de Investigaciones de la Federal. Pero ahora comienza la batalla para que se vaya a su casa. Si lo logra ¿intentará fugarse como ya lo intentó antes? ¿Podrá interferir en el proceso judicial contra él?
La cuestión, para nada sencilla, estará en manos del TOF 7.









