«En mi caso, si yo pegaba onda con alguien, me iba con él. Si después me daba plata, quedaba en él. Yo le pedía una ayudita. No sé qué hacían las otras. Tampoco es que lo hacía siempre, sólo cuando surgía algo«.
Este es uno de los testimonios que constan en la causa por explotación sexual que la Justicia Federal abrió contra el ex espía de la SIDE Raúl Martins (77) en 2013, hace 13 años. Un expediente de trámite complicado (por decir algo suave) que recién en el último mes pareció revivir.
Martins, dos de sus empleados, su ex mujer (Estela Percival), su madre (Virginia Solís) y una prima (Natalia Percival) forman un combo que, a lo largo de la última década, fue sumando acusaciones, indagatorias y procesamientos sin que el juicio oral pareciera una amenaza real. La trama de la causa es tan enredada que cuesta seguirle el hilo.
Sin embargo,podría resumirse así.
Antes de atrincherarse en México -país del que se hizo ciudadano y donde resistió detenido la extradición durante siete años-, Raúl Martins había sido indagado como jefe de una asociación ilícita dedicada a la explotación sexual de mujeres.
Por eso, en 2019, la jueza María Romilda Servini de Cubría pudo procesarlo y ordenar su captura internacional. Este procesamiento se extendió al resto del grupo de familiares y allegados, cuya suerte procesal fue variando una y otra vez con los años hasta llegar a la elevación a juicio que rige actualmente.
La cuestión es que la acusación de lavado de dinero, realizada por el fiscal Federico Delgado (murió en agosto de 2023) y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), fue posterior y encontró a Martins ya instaladísimo en México.
Tras su detención en 2019, tratando de escapar de Cancún a Belice con una peluca negra, la jueza argentina tres veces pidió a las autoridades mexicanas indagarlo por exhorto, pero nunca lo logró.
El destino, y un trueque político de detenidos, hizo que Martins fuera extraditado finalmente en agosto. Entonces Servini sí pudo indagarlo por lavado. Lo que hizo ahora fue adelantar los casilleros del único rezagado de la causa: lo indagó, lo procesó, le dictó prisión preventiva y lo dejó casi listo para el juicio oral.
Raúl Martins, sonriente, tras ser extraditado desde México en un operativo secreto.En la misma resolución, firmada el 9 de septiembre, libró un embargo sobre sus bienes hasta cubrir la suma de 300 millones de pesos.
Martins, actualmente preso en el Complejo Penitenciario II de Marcos Paz, no declaró, pero presentó un escrito argumentando que es ilógico que se le reprochen 26 hechos de lavado de dinero hasta 2012 siendo que la acusación de explotación que sobrevivió arranca en el año 2013.
Quién es Raúl Martins
Agente de la SIDE (en la que trabajó bajo el nombre de Aristóbulo Manghi), una doble vida como profesor de Historia, dueño de gran parte del negocio del sexo VIP de la Capital Federal, hombre temido por la colección de videos sexuales de ricos, famosos y poderosos. Raúl Martins fue todo eso y más.
Su poder lo acompañó cuando decidió emigrar a México en 2003 y una prueba de ello fueron los siete años que logró permanecer detenido allí sin que Argentina lograra su extradición.
Esto finalmente ocurrió el pasado 21 de agosto. Pocos lo sabían, pero en un operativo tan secreto como relámpago Martins fue sacado de su casa de Playa de Carmen y puesto a bordo de un avión rumbo a Buenos Aires. Llegó cerca de la medianoche. Estaba preso en México desde 2019.
Primero estuvo alojado en el Reclusorio Preventivo Varonil Norte de la Ciudad de México, capital del país al que se mudó con sus negocios en 2006. Luego consiguió la domiciliaria -por problemas de salud- y se mudó a un piso de lujo en Playa del Carmen.
Raúl Martins cumplía su arresto domiciliario en Cancún en un departamento de lujo.Sus abogados estaban confiados en que, tras 10 recursos presentados para frenar la extradición a Argentina, el tema ya se quedaría «dormido» para siempre.
Sin embargo, el pasado 21 de agosto lo fueron a buscar a su casa con vista al mar. Dicen que desde hacía meses la Guardia Nacional montaba guardia en su puerta para que no se les escapara.
En cambio, muchos vieron en esta solución repentina una devolución de gentilezas por la expulsión, el 20 de agosto pasado, del ex contraalmirante Fernando Farías Laguna, acusado en su país por caso de tráfico de hidrocarburos.
Hombre muy conectado con el poder (y según las malas lenguas poseedor de una colección de videos sexuales de terceras personas), Martins apostó todo a que le dieran asilo en México alegando ser un perseguido político. No lo logró, pero sí logró demorar su vuelta a Buenos Aires casi siete años.
Complicidad y cobertura
Desde 2003, momento en el que decidió alejarse de la Argentina, Martins se fue haciendo fuerte en México, principalmente en Cancún (Quintana Roo), donde abrió varios boliches de sexo VIP, algunos incluso con el mismo nombre de los que manejaba en Buenos Aires.
Basándose en los números entregados en un juicio laboral iniciado por Claudio Lifschitz -quien fue abogado del ex espía y luego lo denunció junto a su hija Lorena Martins, con quien se puso de novio-, el ex espía llegó a recaudar un millón y medio de dólares por año por sus locales en Capital Federal (manejó 10) y casi dos millones por los que abrió en México, donde vivía desde hacía 16 años.
Raúl Martins y su vida en Mexico.«Este conjunto de hechos sólo podía llevarse a cabo a través de la impunidad que a Raúl Martins y los restantes miembros de la organización les garantizaba la protección de funcionarios estatales«, señaló Servini en su procesamiento de 2019 y pasó a detallar las relaciones que se probaron en la causa.
«Con miembros del Poder Judicial, de las fuerzas de seguridad federales y provinciales y de la ex municipalidad de Buenos Aires, hoy Gobierno de la Ciudad. Cuadro que no se presenta como llamativo si tenemos en consideración que la máxima autoridad de esta organización integró los servicios de inteligencia del Estado», agregó la jueza.
El ex agente de la SIDE Raúl Martins, en su época de oro en Argentina.








