Con la muerte de Ramiro Valdés Menéndez (Artemisa, 1932) mueren también muchos de los secretos de la Revolución cubana. Si bien jugó un papel importante en el avance tecnológico de la isla —incluyendo la introducción de internet—, su nombre está ligado a la represión contra las voces críticas. Valdés asumió la tarea de estructurar los servicios de inteligencia y contrainteligencia y fue el fundador del temido Ministerio del Interior (Minint), ejerciendo como ministro en dos períodos (1961-1968 y 1979-1985). Para sus defensores, se trata de un guardián que garantizó la supervivencia del régimen; para sus críticos y organizaciones de derechos humanos, fue el principal ejecutor de la persecución, la censura y el control social en Cuba en los albores del régimen revolucionario.








