Lo venimos repitiendo desde hace más de un mes: Adorni no es Adorni, Adorni es Milei. Es el mejor espejo de un gobierno conducido por quien, creyéndose anarquista –anarcocapitalista–, con la coparticipación de su hermana lleva adelante una administración anárquica. ¿A quién se le puede ocurrir nombrar jefe de Gabinete a una persona sin ninguna experiencia en la función púbica y, peor aún, en la conducción de equipos siquiera mínimos? Obviamente a alguien a quien no le importa la administración ni valoriza la gestión. Y, ¿a quién se le puede ocurrir nombrar vocero de la Presidencia a un mitómano reiteradamente probado como Adorni? Obviamente a alguien a quien no le importa la verosimilitud de lo que se vaya a comunicar, alguien cuya capacidad sea precisamente decir lo que fuera sin ninguna necesidad de que la razón lo asista, con cara de piedra y lengua afilada para que durante cierto tiempo, mientras dure el proceso de descubrimiento, amedrente –“dome”– periodistas.
Muy triste el reportaje a Manuel Adorni de José del Río. Triste que quien se ganó la vida haciendo de periodista en Radio Rivadavia, La Nación+, América, A24, y conducía su programa en canal Metro, luego aspirase a ser el primer victimario y ahora, aun en la picota, siga atacando a sus excolegas refiriéndose a ellos como “tribunal mediático”. ¿Son periodistas esas personas que participan en programas de radio y televisión o comunicadores? El mismo debate que sobre los ganadores del Martín Fierro en distintos rubros de periodismo, ¿sería más correcto que los denominaran de otra forma? El propio Adorni ganó el Martín Fierro a “Mejor tuitero” 2023.
Y triste por la incomodidad de la segunda mayor autoridad de la redacción de La Nación al recibir la crítica del jefe de Gabinete al periodismo porque “solo se preocupa de uno de los 74 pliegos a jueces” respondiendo concesivamente que se trataba de una cuestión familiar.
Esto no les gusta a los autoritarios
El ejercicio del periodismo profesional y crítico es un pilar fundamental de la democracia. Por eso molesta a quienes creen ser los dueños de la verdad.
Crítica. Marcelo Longobardi juzgó el reportaje así: “Lo que más me llamó la atención del reportaje que ofreció Adorni, en el que yo me detuve por un defecto profesional y porque estoy muy atento a los reportajes, fue la parte donde no se hablaba del caso Adorni, sino se hablaba del caso de la jueza María Verónica Michelli. En un momento, José del Río, a quien conozco desde hace muchos años porque yo fundé la revista Apertura y José tuvo allí uno de sus primeros trabajos y a quien le tengo mucho afecto pero lamentablemente debo hacer un comentario espantoso. José le pregunta –y como no podía creer lo que estaba escuchado lo volví a ver–: ‘¿Qué posición usted tomó respecto del nombramiento de la jueza María Verónica Michelli?’. Y responde el jefe de Gabinete: ‘Es un caso entre 74 pliegos y el único caso que le preocupa al periodismo, al periodismo le preocupan boludeces’, y ahí José del Río se vuelve protagonista del reportaje y le dice: ‘Claro, por una cuestión familiar’. Yo lamento mucho esto, pero cómo ‘relación familiar’ y no nombra a Hugo Alconada Mon, porque no es una relación con un familiar, el tío abuelo que un día se robó una panadería, estamos hablando de una jueza nominada por el Gobierno cuyo pliego fue retirado del Congreso porque la señora Michelli es cuñada de Alconada y Alconada trabaja en La Nación y José del Río es una autoridad de La Nación. ¡Cómo una cuestión familiar! Yo pensaba que uno se gasta acá todo el tiempo defendiendo la prensa, la prensa independiente, a los que son atacados por el Gobierno injustamente para que finalmente una autoridad del propio diario no defienda a su periodista. Anoche, cuando José del Río ni siquiera mencionó a Hugo Alconada, siendo que José es el secretario general del diario, entonces yo no podía creer lo que veía. Cuando decía es el único caso en 74 y el único del que el periodismo se ha ocupado, ¡cómo no vamos a ocuparnos! Si es un caso de persecución. Que anticipa futuras persecuciones porque siempre las persecuciones comienzan con una. Y mucho menos podía creer que José del Río dijera que es una cuestión familiar. ¡Cómo familiar señor! Entonces todo el reportaje me quedó invalidado por esa actitud tan incomprensible del periodista a quien el jefe de Gabinete y el Presidente han agraviado y han insultado y el tipo: mudo. Lo lamento mucho, me dio mucha vergüenza. Después no quieren que el periodismo esté desprestigiado. Fue la parte del reportaje que más me impresionó, el resto me pareció una sarta de contradicciones, sobre todo la contradicción que tampoco fue subrayada en el reportaje sobre por qué en el Congreso dijo que no había ninguna cosa que no había sido declarada. Me da mucha rabia porque he dedicado mucho de mi carrera hasta la fecha a defender a los periodistas perseguidos por el Gobierno para que finalmente el secretario general de un diario no defienda a su propio periodista acusado por el Gobierno y me pareció que es algo que debía ser dicho”.
Periodismo y fuentes. José del Río es una buena persona que no tiene los años de experiencia de Majul frente a cámaras y micrófonos (probablemente por eso lo eligió Adorni) para lucir más incisivo incluso siendo condescendiente con solo imponer velocidad y tono. Además, carga con la responsabilidad de ser una autoridad de una redacción con centenas de periodistas a cargo.
Lo que quedó expuesto es el problema que significa la relación de cercanía con las fuentes que permite obtener una primicia y puede predisponer a cierta reciprocidad casualmente en una buena persona como Del Río, tan distinta en el periodismo televisivo que en el escrito.
El domingo pasado, al cumplir el Día del Periodista, la Academia Nacional de Periodismo publicó una solicitada en los diarios nacionales cuyo último párrafo decía: “Exhortamos por último a los pocos periodistas que tienen acceso constante al Presidente de la Nación a que cuando le hagan un reportaje al mandatario le pregunten por las obsesivas razones de su autoproclamado odio al periodismo. Y que no se conformen con una respuesta ni con una sola pregunta. Ya es hora de detener, antes de que sea tarde, la azarosa escalada de ataques a la prensa libre”.
Esto es precisamente lo que no sucedió en el reportaje a Adorni, justamente al jefe de Gabinete, exsecretario de Comunicación y exvocero presidencial. Vara alta para los periodistas que entrevisten al Presidente y a su jefe de Gabinete colocó la Academia Nacional de Periodismo.










