México está en vilo ante el avance del huracán Polo en las costas del océano Pacífico. El poderoso ciclón, que ha alcanzado la categoría 5 en un tiempo récord y en la madrugada de este miércoles ha descendido a nivel 4, es considerado por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos como un fenómeno “extremadamente peligroso” y se mantiene estacionado frente a los estados de Guerrero, Michoacán y Colima. Si la previsión meteorológica se cumple, Polo no tocará tierra en México pero provocará intensas lluvias y un desbordante oleaje que podría complicar las condiciones de tránsito en la región. El ciclón llega casi tres años después de que Otis sorprendiera al puerto de Acapulco, causando graves daños. La rapidez con la que el fenómeno meteorológico ha cobrado fuerza también ha puesto a prueba al sistema de protección civil en la gestión de la emergencia.
Polo se ha convertido en huracán de categoría 5 en apenas 36 horas, una de las intensificaciones más rápidas registradas recientemente en el Pacífico mexicano. El ciclón pasó de tormenta tropical a la máxima categoría de la escala Saffir-Simpson entre el lunes y la madrugada del martes, en un proceso que recuerda a los de Patricia, en 2015, y Otis, en 2023. Ambos se encuentran entre los huracanes que han alcanzado mayor intensidad en aguas mexicanas. Patricia perdió fuerza cuando tocó tierra en Jalisco, mientras que Otis causó importantes daños en el ciudad de Acapulco, donde todavía se viven los estragos de ese ciclón. Polo ha conseguido situarse como el segundo más violento, después de Patricia, tras alcanzar, durante la tarde del martes, vientos de 285 kilómetros por hora y una presión central de 892 milibares. Esta última medida indica a los meteorólogos la presión atmosférica dentro del huracán y, en este caso, muestra que Polo es un fenómeno con mucha fuerza. Patricia alcanzó vientos sostenidos de 345 kilómetros por hora antes de tocar tierra en las costas de Jalisco, en 2015.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) comenzó a vigilar el viernes una zona de baja presión en el Pacífico que posteriormente dio origen a Polo. Para el mediodía del lunes, el sistema ya se había convertido en huracán categoría 1. Nueve horas más tarde alcanzó la categoría 2. Durante la madrugada del martes pasó a categoría 4 y, a las 06.00 horas, llegó a la categoría 5. La fuerza del ciclón siguió aumentando incluso después de alcanzar la máxima categoría. Por la mañana del martes, registraba vientos sostenidos de 260 kilómetros por hora. Horas después, estos habían aumentado hasta los 285 kilómetros por hora. Con esta intensidad, el fenómeno se situó entre los huracanes más potentes en el litoral.
La rápida intensificación de Polo confirma lo que las autoridades mexicanas ya habían adelantado para la temporada de huracanes. Desde hace cuatro meses, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y los meteorólogos pronosticaban una actividad de ciclones tropicales por encima del promedio en el Pacífico entre mayo a noviembre. Aunque el centro del ciclón se desplaza por el Pacífico, sus efectos pueden extenderse a distintas regiones del país. Jalisco, Colima, Oaxaca, Guerrero y Michoacán se encuentran entre los Estados bajo mayor vigilancia por su cercanía con la trayectoria prevista. El monzón mexicano también mantiene condiciones favorables para lluvias en Chihuahua, Durango, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa y Nayarit, además de otros puntos del centro, oriente y sureste del territorio.
El pronóstico indica que Polo continuará desplazándose hacia el norte, aunque posteriormente podría modificar su rumbo hacia el oeste-noroeste o noroeste. Al cobrar la mayor fuerza a lo largo del martes, se ha mantenido estacionario. Las autoridades mantienen bajo vigilancia tanto la trayectoria como la evolución de su intensidad, dos factores que pueden modificar el alcance de sus efectos sobre las costas mexicanas, pese a que no está previsto que toque tierra. Entre los principales riesgos se encuentran las lluvias intensas, los deslaves, el desbordamiento de ríos y arroyos y las inundaciones, especialmente en zonas vulnerables. El oleaje elevado, puede alcanzar alturas de hasta seis metros.
Ante el fortalecimiento del ciclón, la Secretaría de Marina ha cerrado la navegación para embarcaciones en ocho puertos del litoral del Pacífico, ha activado un operativo preventivo y ha alistado a cerca de 14.000 elementos en nueve Estados. El despliegue busca responder a posibles afectaciones y facilitar labores de auxilio a la población en caso de que las condiciones meteorológicas empeoren. La respuesta gubernamental para enfrentar el acercamiento de Polo a territorio mexicano ha sido más rápida y efectiva que en 2023, cuando Otis alcanzó al Estado de Guerrero también en un progresivo crecimiento durante la madrugada. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ha difundido en los últimos dos días mensajes en su conferencia de prensa diaria para que la población tome precauciones ante las lluvias y el avance del ciclón.
La velocidad con la que Polo ha cobrado fuerza hasta alcanzar la categoría 5 obliga a revisar su relación con El Niño. El Niño es un fenómeno natural cíclico que aumenta el calor de la superficie del agua en las áreas tropicales del Pacífico y modifica los patrones de lluvias, provocando desde sequías hasta inundaciones. La Organización Meteorológica Mundial ha alertado que para 2026 el fenómeno será más intenso y más largo. Los científicos todavía se encuentran estudiando si el aumento de las temperaturas en el océano, provoca que los huracanes sean más intensos. “Existe la hipótesis de que podría estar relacionado con la subida de la temperatura de los océanos, no significa que haya más huracanes, pero sí que cuando hay uno, el ciclón acelera su formación tomando más energía bajo estas condiciones”, contaba a este diario Claudia Rojas, del departamento de Ingeniería de Procesos e Hidráulica, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en 2023 después del sorpresivo avance del huracán Otis.









