Andrea Manrique fue atacada cerca de su casa por dos dogos en Trelew, Chubut, cuando volvía de dejar a sus hijos en la escuela. Debió ser operada por las heridas que los animales le causaron y recordó: «Solo rogaba que no me maten».
El hecho ocurrió el pasado viernes, cerca de las 8.40 de la mañana, cuando mientras caminaba, los vio que se acercaban y decidió no correr. «Los vi que estaban afuera y no quise correr solo pasé caminando«, relató, según reportó Diario Jornada.
Manrique contó que rechazó un ofrecimiento de su marido para acompañarla. Le dijo que la espere para tomar unos mates antes de comenzar la jornada laboral.
«Uno se me colgó del brazo y el otro lo tenía entre las piernas”, añadió al reconstruir el ataque que le «destrozó el brazo».
La mujer contó que les tiene «respeto» a los animales y por eso no atinó a correr, pero igualmente la atacaron. “Me puse el brazo sobre la cara y el otro me empujó y me tiró al piso. En ese momento, me empezó a morder y me destrozó el brazo”, contó a ADNSUR la víctima, que es masajista y pedicura.
Manrique siguió con su reconstrucción de los hechos, aunque no pudo precisar cuánto tiempo duró el ataque. «No sé cuánto tiempo estuvieron mordiéndome. Unos vecinos me ayudaron y corrieron a buscar a mi marido», contó.
Y agregó: «Me estaba desangrando y como no llegaba la ambulancia, la Policía me cargó y me llevó al Hospital».
En el centro de salud fue atendida, internada en terapia intensiva y operada de urgencia. Casi una semana después, la mujer está con controles y medicación, para evitar consecuencias aún peores en su brazo que llegó a estar «seriamente comprometido». Cómo le quedará a futuro, es una incógnita en estas horas.
Manrique detalló que las mordidas le «rompieron» un músculo de su brazo izquierdo. «Tengo control y no sé cómo irá a quedar», comentó.
La víctima del ataque de los dogos contó además que los perros ya habían sido vistos por el barrio sin sus dueños o responsables. “Dos por tres andaban sueltos y varios vecinos les advirtieron a los dueños que por lo menos le pongan un bozal o los dejen con una soga, porque no podían andar sueltos”, contó.
Por su parte, confirmó que hizo la denuncia ante la Fiscalía y aguarda ahora los próximos pasos del procedimiento. Los animales ya no estarían en el lugar donde ocurrió la agresión y, según su relato, la responsable habría concurrido a reclamar que se los devolvieran.
Por último, y entre lágrimas, le dijo a Diario Jornada que su deseo es que “se haga Justicia y sobre todo que no le pase a nadie más».
«Es todo muy traumante para mí”, cerró llorando.









