La dos veces presidenta de Chile, Michelle Bachelet, respondió este jueves a la pregunta de por qué quiere ser secretaria general de las Naciones Unidas, entre risas. “Tal vez porque sé que no voy a ser secretaria general”, sostuvo en un tono jocoso, pero que daba cuenta del baño de realidad que atraviesa su candidatura tras salir séptima entre los ocho aspirantes en la segunda votación informal del Consejo de Seguridad. La socialista cuenta con el respaldo de México y Brasil -el Gobierno de José Antonio Kast le quitó el respaldo de Chile-. La semana pasada se reunió con la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y esta con el mandatario brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, quienes reiteraron su apoyo en medio de rumores de una posible bajada.
En el conservatorio Migración: Desafíos para el mundo, América Latina y Chile, organizado por la Universidad Diego Portales, UDP, el periodista Patricio Fernández le consultó sobre el impacto del presidente Donald Trump en el mensaje de que la migración es un enemigo explícito y que el multilateralismo es una tontera. Bachelet planteó que esta mirada no comenzó con el republicano, “pero en él ha tomado mucha fuerza”.
“Aquí lo que hay de fondo es una pelea estratégica, estructural, no es una cosa de una Administración versus otra. (…) Uno de los poderes que tienen los países es el poder blando -la cultura, lo que hace atractivo a los países-. Y eso ha cambiado. El de Estados Unidos ha caído y el de China ha crecido. Esa es mi opinión, no seré secretaria general después de darla… es un alivio”, dijo riéndose. Luego, consultada directamente sobre por qué quiere liderar el organismo multilateral, sostuvo: “Eso mismo me pregunto yo. Tal vez porque sé que no voy a ser secretaria general”.
Consultada por su propuesta, Bachler reconoció que “Naciones Unidas ha dejado de ser relevante porque se han tomado otras opciones”. “Opciones que se llaman unilaterales a minilaterales. Lo que vemos en Irán, por ejemplo, donde Naciones Unidas no está directamente involucrada”, dijo. Y agregó: “Lo que yo había planteado era una ONU 80, con una reforma que respondiera a la falta de financiamiento. Por ejemplo, EE UU dona el 22% del presupuesto regular, y China, que comenzó con 4% va en 20%, pero EE UU hace cuatro años que no paga y China generalmente se atrasa. Entonces la ONU está en una crisis de liquidez”. Ahora “están tratando de hacer más con menos, pero eso tiene un límite”. “Lo que yo planteaba es que había que tener una mirada hacia atrás, cuando se formó las Naciones Unidas y ver ue sus principios seguían siendo válidos”, en este mundo que está cambiando y que nadie solo va a pdoer enfrentar solo. Llamó la atención que hablara en pasado.
Si bien las votaciones del straw poll son secretas, el medio digital PassBlue, especializado en la cobertura de la ONU y la política multilateral, informó que Bachelet sufrió la caída más pronunciada entre los ocho candidatos en la segunda ronda de sufragio: pasó de seis votos de “aliento” en julio a solo dos el viernes, sumando seis de “desaliento” y siete abstenciones, con lo que quedó séptima en la carrera por suceder a António Guterres, solo por delante de la candidata ecuatoriana-libanesa Ivonne A-Baki, inscrita esa misma semana por Tonga. El plazo formal para que los 193 miembros nombren al próximo secretario general vence el 31 de diciembre.










