Joana Marcús salió de Madrid, la ciudad donde vive, con más de 40 grados y llegó a Buenos Aires en plena ola polar. “Estoy feliz de poder abrigarme y tener frío”, fue lo primero que dijo cuando se encontró con Clarín en el hotel porteño en el que se alojó en su segunda visita a la Argentina, adonde vino a presentar su última novela, Los ecos de Jude (Montena-Penguin Random House).
Marcús nació en Mallorca en el 2000, pero desde hace unos años vive en Madrid y le encanta la gran ciudad. Escribe y lee desde que tiene memoria y fue a los 13 años cuando se animó a publicar en internet, donde sigue escribiendo hasta la actualidad.
En su nueva novela, la protagonista aprendió a hacerse invisible para sobrevivir. Hija de Penny Lane, una estrella de la música que se silenció con su nacimiento, creció bajo la sombra de una leyenda rota y la mirada de un pueblo convencido de que traía mala suerte. Fue con la llegada de un chico nuevo al lugar cuando su vida cambia y se anima a mirarse para contar su propia historia.
Pero también atraviesa una relación violenta y por eso sus páginas empiezan con una advertencia: “Este libro incluye un personaje que atraviesa una fase depresiva, una escena de consumo de drogas y trata el tema de las dinámicas abusivas. Si alguna vez sufres o has sufrido violencia de género, pide ayuda, llama al 144. No estás sola”.
–¿Por qué se te ocurrió poner la advertencia?
–Creo que, en general, desde hace ya varios años me gusta advertir a la gente sobre lo que va a encontrar en un libro, porque me ha pasado a mí alguna vez, ahora ya no tanto, abrir un libro, no tener ni idea de cuál va a ser la temática, ver una portada rosa, bonita, pensar que va a ser muy tranquilo y, de repente, llevarme un susto. Y claro, a mí no me importaba ese susto, pero imagínate que eres una persona que ha pasado por una situación parecida a la de Jude, que ha tenido una relación similar. ¿No sería mejor que desde el principio ya lo sepas y, si es un tema con el que no te sientes cómoda, puedas cerrar el libro y buscar otro?
–¿Es una manera de cuidar a tus lectores?
–Sí, de advertir sin hacer spoilers, porque creo que es muy complicado con la sinopsis. Es muy difícil decirte: «Mira, la historia va de esto, van a pasar todas estas cosas, y que sea natural». Me parece que es mucho mejor así y los papás se quedan más tranquilos porque saben más o menos lo que están leyendo sus hijos.
–Es muy interesante la transformación del personaje de Jude desde que nace, pasando por su infancia y su adolescencia, para poder contar su propia historia. ¿Cómo hiciste ese camino?
–Pues fíjate que creo que es algo que yo misma tuve en mi vida: constantemente, cuando me preguntaban quién eres en una entrevista, que es un contexto en el que te suelen preguntar, mi respuesta estaba muy basada en quién dice la gente que soy. Soy un intento de escritora porque la gente dice que no soy una escritora de verdad, soy una escritora romántica, aunque yo me considero una escritora juvenil. Siempre iba la opinión de los demás por delante de la mía y todo lo que le pasa a Jude desde el momento en el que nace, para mí, es una gran metáfora de cómo me sentía yo con la fama cuando todo esto empezó. Ese aislamiento, ese culparte cuando las cosas van mal, pero, cuando las cosas van bien, todo el mundo quiere ser el propietario de esa idea; el recibir constantemente opiniones externas que no has pedido; la soledad mientras todo el mundo piensa qué suerte tienes, pero, a la vez, tú, aunque te lo estés pasando bien, tienes esa cosa de no soy del todo feliz porque no. Todo lo que le sucede a Jude está basado en mi experiencia. Entonces, claro, es realista porque mi experiencia es la que compartimos todas.
La española Joana Marcús, escritora juvenil superventas, posa con sus dos últimas novelas: ‘Etéreo’ y ‘Sempiterno’, con la que cierra la bilogía ‘Extraños’. EFE/ Random House–Son experiencias que, de alguna manera, todas hemos pasado.
–Sí, afortunadamente no está basado en una relación literal que yo haya tenido, pero sí lo he visto en mis amigas, alrededor de toda mi vida: relaciones descompensadas, relaciones de poder, que creo que todas las relaciones tienen una parte de poder, que siempre hay una persona más enamorada que la otra, pero hay veces en las que la otra persona se aprovecha y ejerce la violencia gracias a ello. Me da mucha pena porque siento que hace unos años empezamos a hablar de estos temas y todo el mundo lo tenía muy presente, pero ahora mucha gente lo rechaza y considera que la palabra abusiva debería estar siempre ligada a una violencia física, muy evidente, muy de no te dejo salir de casa, pero no entienden que las relaciones abusivas tienen muchos matices y que no toda la violencia se ejerce mediante un golpe. A veces son mucho peores las cosas que te hacen pensar o las cosas que te hacen sentir que la violencia física que puedan ejercer sobre ti y era lo que quería reflejar de alguna manera. Y otra cosa muy importante, que espero que haya calado, es que esa violencia puede venir de una persona que tú creías que conocías. El personaje que ejerce esta violencia psicológica es un personaje que conocemos desde la primera página. Quizás no es el protagonista, pero lo conoces y te gusta y quieres cuidarlo y entiendes por qué hace las cosas, pero, a medida que va creciendo, su deseo de control va por encima de su amistad con Jude, entonces empieza a ejercer este tipo de violencia, de la que quizá ni siquiera él es consciente o quizás sí, no lo sabemos, pero la está ejerciendo.
–La manera en la que Jude se da cuenta también está muy bien contada.
–Llega a un punto en el que dice: «Ya no me merezco esto, voy a detenerlo». Me parecía importante que viniera precisamente de alguien que hemos conocido durante todo el libro y que nunca pensarías que es capaz de esto porque es lo que pasa en la vida cotidiana.
–Es una violencia que no está penada y que, generalmente, la persona que la ejerce lo hace en la intimidad.
–Sí, claro, en este libro tuve que solucionarlo muy rápido porque la trama me lo pedía, pero creo que también está bien que la gente que está pasando por una situación así entienda que a veces necesitas varios intentos y que sucedan muchas cosas para poder salir de ahí, que a la primera no tiene por qué salir todo bien, que quizá vuelvas y recaigas y no pasa nada, porque tú ya has abierto la puerta a entender lo que está pasando y ya puedes seguir avanzando gracias a ello, que, por mucho que recaigas, no dejas de tener la razón y no eres menos víctima.
–Está escrita en segunda persona, parece como si le estuvieras hablando directamente al lector o la lectora. ¿Por qué decidiste hacerlo así?
–No fue una elección consciente, eso es lo más curioso. Cuando empecé a escribir este libro estaba un poco perdida y solo tenía claro quiénes serían los personajes principales, como Jude, Penny, que es la madre, Isaac, que es el protagonista, y Josh; los demás se fueron perfilando mucho más adelante. Pero, en el caso de Jude, quería que fuera una narración en primera persona, como lo fue Antes de diciembre, por ejemplo, que ella te estuviera contando su propia historia porque, al final, esta es su historia, pero había una parte de mí que sentía que muchos de los detalles que estaban ocurriendo o ella no los vería, entonces no tenía ningún sentido que los narrara o no querría hablar de ellos. Es decir, no entrarían tantos detalles sobre lo que le está pasando por la cabeza porque necesitaba que no fuera en primera persona, y en tercera me parecía muy aburrido. Entonces pensé: ¿qué hay entre una primera persona que te está omitiendo información porque es un narrador en primera y una tercera persona que lo sabe todo? Y ahí se me ocurrió escribirlo en segunda. Nunca la había usado y ha sido muy divertido, la verdad. Lo volvería a hacer. Fue como si yo estuviera hablando con el lector.
La española Joana Marcús, escritora juvenil superventas. Foto: Luciano Thieberger.–El lugar que adopta Jude en la sociedad no es el que ella elige sino el que le dan, eso también cala mucho, ¿no es cierto?
–Sí, sobre todo las mujeres aprendemos a adoptar un papel secundario en todo: Jude aprende desde el primer día de su vida que cuanto más ruido haga, menos la van a querer. Entonces, todo su valor como persona es la utilidad que tiene, lo útil que puede ser para los demás, lo buena cuidadora que pueda ser, pero, aun así, por muy buena que sea, por muy bien que lo haga, aunque deje toda su personalidad a un lado para cuidar a los demás, nunca es suficiente. Luego se da cuenta de que el problema nunca fue cuidar bien o hacer bien tu papel, sino que, cuando aceptas el papel de otra persona, esa persona lo da por sentado y tú te quedas en un lugar secundario sin saber hacer absolutamente nada más que complacer a los demás, pero sin una personalidad que te haga feliz. ¿No es mejor desde el principio cuidar a los demás si te toca, porque al final en este caso es su familia, se entiende que tenga que hacerlo y tal, pero también tener un lugar dentro de ti para tu propia personalidad, para las cosas que te gustan, para ser tú misma y no simplemente dedicarte a cuidar de todos?
–¿Cómo te llevas con la fama?
–Creo que en relación con la escritura siempre me he formado como una especie de personaje. Estoy yo como persona y escritora, que es la que escribe los libros, la que está con su familia y sus amigos, pero luego está la yo influencer, o la escritora de cara al público, que es la que atiende a la gente, la que se sube a un escenario y no le da miedo, la que está hablando con los periodistas y puede tener una conversación mínimamente interesante con ellos. Todas estas cosas requieren dos personajes distintos y yo creo que los disocio mucho y, de esta manera, sobrevivo mejor a estas situaciones que si solo tuviera uno, me harían pasarlo muy mal.
–¿Cómo te sentís con el público argentino?
–Los argentinos sois muy amables en el sentido de que hago un chiste malo y todo el mundo se ríe y yo me siento mejor conmigo misma, pero también tenéis como esta cosa de querer integrar al turista, que no se ve en todos lados. Es un país muy familiar en el que, si te pones a hablar con un mesero, por ejemplo, y le cuentas tu vida, no se va a sorprender porque sois así de cálidos y eso me gusta mucho y se nota mucho en las firmas.
Joana Marcús básico
- Nació en Mallorca, en 2000. Se inició como escritora en Wattpad, donde sus novelas han obtenido diversos reconocimientos y premios.
La española Joana Marcús, escritora juvenil superventas. Foto: Luciano Thieberger.- Ciudades de humo es la primera parte de la «Trilogía Fuego», que también comprende Ciudades de cenizas y Ciudades de fuego.
- En la actualidad es una de las autoras más leídas de su generación.
Los ecos de Jude, de Joana Marcús (Montena).









