Personificó a Juan Domingo Perón en la película Juan y Eva, también García Lorca y Bergman en el teatro, pero ahora Osmar Núñez encarnará al escritor argentino Haroldo Conti (1925-1976). El espectáculo Haroldo en la luz, tiene dramaturgia y dirección de Paula Mujica Láinez y compartirá escenario con Lorena Szekely. La propuesta surgió a partir de una investigación realizada por Mujica Láinez sobre la vida y la obra de Haroldo Conti con la colaboración de Paula Rossi. Se puede ver los domingos a las 17.30 en el Portón de Sánchez (Sánchez de Bustamante 1034).
—¿Cómo se encarnan personajes que existieron?
—Me atrae el que hayan sido reales, además fueron personalidades muy importantes. Siempre trato de investigar sobre ellos, en este caso sobre sobre su narrativa, novelas y cuentos. Además busco un punto de contacto con las personas. Me pasa con los hombres de campo o de río, que me son muy familiares. Mi padre lo era, le gustaba la pesca y me llevaba cuando era chico para que lo acompañara. Mi familia es de Ascensión, un pueblo cercano a Junín, en la provincia de Buenos Aires. Haroldo era de Chacabuco y refleja ese ambiente en sus textos. Vi documentales sobre Conti, antes había leído su última novela Mascaró, el cazador americano y ahora sumé sus cuentos que me ayudaron mucho. Después empiezo a verlo de manera más exterior, por ejemplo, tenía una manera de hablar muy particular, casi nasal y voy incorporando esos rasgos. También depende de con quién trabajás, aquí estoy con Lorena Szekely, que es una actriz generosa en el escenario, todo el tiempo estamos pendientes uno de otro.
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—Conti fue uno de los desaparecidos: ¿cómo se refleja ese período de la historia?
—Es una etapa muy negra de la Argentina, pero esta obra está sustentada sobre el amor de Marta (Scavac) y Haroldo (Conti). Ellos van emigrando todo el tiempo porque son perseguidos, sobre todo él. Está el temor de que pudiera pasarle algo al hijo, a su mujer, a su exmujer, a sus seres queridos y compañeros. Sabía que estaban desapareciendo otros escritores. Los sostiene el deseo por la vida y por llegar al lector construyendo estos personajes tan impresionantes como los que escribía él. Haroldo era muy histriónico con sus amigos y con sus padres, era como el bufón de la reunión, siempre tenía la palabra justa y muchísimo buen humor. El deseo de vivir y de existir creo que es lo que está puesto en esta obra. Encuentro muchos puntos de contacto con Federico García Lorca, ambos nos han dejado un legado literario dramático maravilloso. Me parece que hay cosas imposibles de borrar porque están presentes, aunque haya gente que las quiera negar.
—¿Cómo ves el teatro argentino actual?
—Me parece que el teatro comercial está con un aluvión de musicales, cosa que me parece bárbaro para los bailarines, cantantes y actores que hacen musicales porque hay mucho. Pero me está faltando el teatro comercial que a mí me gusta, el que tuvimos en las décadas pasadas, espectáculos que podían verse también en las salas oficiales. Hay cada vez más teatro en Buenos Aires, como nunca. Creo que también tiene que ver con la falta de ficción en la televisión, en el cine e incluso en las plataformas, porque hay muchas que no están trabajando aquí y están filmando en Uruguay. Nos está faltando nuestra ficción y nuestras historias. Hay actores que están sumándose al teatro porque necesitan mostrar lo que saben hacer y encontrarse con el público. Para eso uno hace teatro, para escapar un poco de la realidad que nos circunda.
“La cultura lastimada”
A.S.
Con una trayectoria de varias décadas tanto en el cine como en el teatro, Osmar Núñez recuerda sus giras con los espectáculos de Daniel Veronese que lo llevaron hasta Rusia. Hoy reflexiona sobre la situación actual: “Ahora estoy muy extrañado con el Instituto Nacional de Teatro. Es muy poco el dinero que te dan como subsidio pero es muy difícil acceder a la inscripción, todo muy complicado. No podés hacer ningún trámite de manera presencial y la página se cuelga todo el tiempo, nada operativo. Me indigna que tengamos a la cultura tan lastimada últimamente”.
Confiesa: “Soy muy crítico con mis trabajos, no me gusta verme en las pantallas, pero como espectador soy bueno, porque aún si a mí hay cosas que no me gustan, pero si veo que hay un trabajo, una intención, algo que el director y los actores me están contando allí, lo respeto muchísimo”.
Anticipa que está en el spin-off de El Encargado ahora titulado Zambrano que lleva el sello de los mismos creadores, Mariano Cohn y Gastón Duprat, que emitirá Disney+. Afirma: “Ahora el protagonista es Gabriel Puma Goity y me tocó interpretar un personaje muy lindo. Además estaré en la nueva película de Diego Lerman donde los protagonistas serán Juan Minujín y Julieta Zylberberg y la filmaremos en Córdoba. Disfruté mucho cuando hice con él La mirada invisible, después también filmé El hombre que amaba los platos voladores junto a Leonardo Sbaraglia. Es un director extraordinario. En estos momentos está en la previa de todo, tratando de encontrar producción y capitales para solventarla”.










