qué dicen los médicos sobre los riesgos de mantener una agenda tan cargada y la gira por Sudamérica

qué dicen los médicos sobre los riesgos de mantener una agenda tan cargada y la gira por Sudamérica


El papa León XIV ingresará este martes 13 de octubre al Policlínico Agostino Gemelli de Roma para someterse a una operación en la que le extirparán un nódulo pulmonar. El propio Pontífice lo anunció el domingo, al término del Ángelus en la Plaza San Pedro: «Recientemente, durante unas revisiones, los médicos me han detectado un nódulo localizado en el pulmón», dijo.

Y agregó: «Se ha detectado en una fase muy temprana y está bien localizado». Los médicos, explicó, «consideran conveniente intervenir y, por lo tanto, siguiendo sus consejos, he decidido operarme para removerlo«.

Según informó el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, la internación posterior a la cirugía se extendería durante unos siete días. El Vaticano no difundió el tamaño del nódulo ni otras características, y por ahora no anunció cambios en el viaje apostólico que el Papa, de 71 años, tiene previsto a Uruguay (del 6 al 8 de noviembre), Argentina (del 8 al 11) y Perú (del 11 al 17).

Una cirugía mínimamente invasiva

«La cirugía de los nódulos pulmonares, en general, es una cirugía mínimamente invasiva«, explicó Eduardo Giugno, director de la carrera de especialistas en Neumonología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). «Se hacen una o dos incisiones menores a 2 centímetros, por ahí se puede trabajar sin necesidad de separar las costillas, lo que implica que no hay lesión de los nervios intercostales y, en consecuencia, el dolor postoperatorio es infinitamente menor«.

Giugno aclaró que, desde afuera, hay muchos datos que se desconocen: «No sabemos el tamaño del nódulo, no sabemos la localización, no tenemos ninguna característica». Pero destacó que se trata de «una cirugía que tiene pocas complicaciones«.

Omar García, cirujano de tórax del Sanatorio de la Trinidad Palermo y de los hospitales Churruca y Muñiz, detalló que la técnica que se utilizaría es la conocida como VATS uniportal (videotoracoscopía por un único puerto).

«Se hace una incisión en el tercer, cuarto o quinto espacio intercostal, en la línea axilar anterior, de 2 a 3 centímetros, y por ahí se saca el segmento del pulmón, ya sea en forma de cuña o de forma anatómica, es decir, con el tratamiento de los vasos —arteria y vena— y del bronquio que llegan a esa región», describió. Según estimó, la intervención dura aproximadamente dos horas.

Marcela Smurra, neumonóloga del Sanatorio Caseros, coincidió en que hoy existen alternativas menos agresivas que la cirugía a cielo abierto: «Si es una nodulectomía simple, es decir, si lo único que se va a hacer es la extracción del nódulo, hoy en día hay técnicas quirúrgicas menos invasivas: no se abre el tórax, sino que se puede usar una videotoracoscopía, que es un procedimiento de menor invasión y que tiene un postoperatorio de menor tiempo».

La biopsia, en dos tiempos

Uno de los momentos clave ocurre dentro del mismo quirófano. «Eso seguramente se va a mandar a congelar y se va a evaluar si es maligno o benigno«, explicó García, en referencia a la biopsia intraoperatoria. El resultado definitivo, en cambio, llega después: «Se va a continuar estudiando por diferido, en unos 15 días, hasta tener el resultado final de la anatomía patológica, para saber realmente qué es lo que tiene».

Giugno subrayó que no cualquier nódulo termina en el quirófano. «De las decenas de pacientes que atiendo por año con nódulo pulmonar, son pocos los que llegan a cirugía, porque para que llegue a cirugía tiene que tener un diagnóstico presuntivo de que puede tratarse de un tumor. Si fuera una lesión que impresiona benigna, ni siquiera se operaría», señaló. Y advirtió: «Ni siquiera sabemos si el resultado se dará a conocer inmediatamente».

El postoperatorio: drenaje, rehabilitación y alta

Tras la operación, el paciente queda con un drenaje pleural. «Va a estar 24 o 48 horas con el mismo. Se va a hacer ejercicio para rehabilitar inmediatamente; se lo va a parar y va a empezar toda la rehabilitación y los controles», describió García. Sobre el riesgo anestésico, lo definió como «medio», aunque aclaró que «se trabaja en el tórax, que siempre tiene una complejidad mayor que, supongamos, una cirugía abdominal».

En cuanto a la internación, los plazos que manejan los especialistas son incluso más cortos que la semana informada por el Vaticano. «El alta está entre los dos y los cuatro días; en general, al tercer o cuarto día la inmensa mayoría de los pacientes se van de alta», afirmó Giugno. García coincidió: «Informan que va a tener una recuperación de una semana, porque es el tiempo que uno esperaría como máximo, pero puede ser que se otorgue el alta en un periodo más corto si lo hacen con esta técnica, que tiene menos dolor, es menos agresiva que la cirugía convencional y la recuperación es mucho más rápida».

El manejo del dolor es otro factor central. Según García, se trabaja «con distintos elementos de analgesia previos, durante y luego de la cirugía», y en los días siguientes se controla «cómo maneja el dolor de la incisión, como toda cirugía».

De qué depende la recuperación

Todos los especialistas coinciden en que el pronóstico depende de lo que se encuentre. «Hay que ver el tipo de resección que se va a hacer de acuerdo a las características del nódulo. Si es un nódulo benigno, va a tener una recuperación rápida, porque además no hay otras estructuras comprometidas», explicó Smurra. «Pero si hay que hacer algún tipo de resección mucho más amplia, de eso dependen los postquirúrgicos, que por supuesto se pueden hacer más prolongados».

La edad y el estado general también pesan. «No es lo mismo una persona de 70 años sana que una persona de 70 años muy deteriorada», sostuvo Giugno. «A él no se lo ve muy deteriorado, se lo ve bastante enérgico, en buen estado general, así que posiblemente su recuperación sea buena».

¿Llega a la gira por Sudamérica?

La pregunta que muchos se hacen de este lado del océano es si el Papa estará en condiciones de viajar en menos de un mes. Para Giugno, los plazos son razonables: «Es probable que en dos a tres semanas la mayoría de los pacientes estén en condiciones de retomar sus tareas habituales sin ningún tipo de complicaciones». Y agregó que, si no hay complicaciones, el paciente «puede alimentarse normalmente, puede desarrollar todas sus funciones bastante bien».

Smurra, sin embargo, introdujo un punto a tener en cuenta para un viaje transatlántico: según la dimensión de la exéresis, el paciente puede tener alguna complicación al exponerse a «un sistema de presurización, como la cabina de un avión«. «Todo esto depende de la magnitud del territorio que haya que operar», aclaró.

García reconoció que el Pontífice tiene por delante «una gira muy, muy grande», pero se mostró optimista: «Usualmente la recuperación es muy buena si se hace este tipo de técnica». Después, señaló, vendrán «los controles con los oncólogos en base a los resultados» y «los controles habituales que se le hacen a cualquier persona de más de 70 años».

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