El sol se aproxima al ocaso, la luz se torna azulada y las olas muerden con dulzura la orilla mientras los taiwaneses pasean, se sacan fotos, charlan sentados sobre la toalla extendida en la arena, lo que harían un martes cualquiera de buen tiempo como este. La playa de Shalun se encuentra a un pasito de Taipéi, la capital de Taiwán, y además de un paraje hermoso elegido por parejas de novios para inmortalizarse en su álbum de boda, es considerada un punto crítico: en lenguaje militar se las denomina “playas rojas”, lugares que el Gobierno taiwanés considera vulnerables ante una potencial invasión de China; zonas a proteger en caso de desembarco.


















