España es campeona del mundo. Cinco palabras que cuesta escribirlas un mundo. Y ese mundo lo ha puesto a sus pies España por segunda vez en su historia. Por aclamación, después de dos baños sublimes a las finalistas de la Copa anterior, Francia y Argentina, jugando al fútbol como nadie, sacando a millones de personas a las calles a lomos de un orgullo que trasciende el Mundial: el de un fútbol feliz y desacomplejado, contagioso, ganador a toda costa. El fútbol de un campeón del Mundo. La segunda Copa de España igual que la primera, siendo mejor que nadie.










