“Tengo recuerdos muy pero muy agradables. Fue toda mi infancia, toda mi adolescencia, que fueron tan placenteras. Y ese país, la Argentina, es también mi país. Cuando vuelvo me reencuentro con mi país, un país que cambió mucho pero sigue siendo el mío”. La frase le pertenece a René Goscinny, se encuentra en la puerta de entrada a la sala y sirve como disparador de la muestra René en Buenos Aires, que inauguró el jueves en el Museo Judío (Libertad 769, CABA) y cuenta con el apoyo de la Embajada de Francia en Argentina, el Institut René de París, el Institut Français y Libros El Zorzal.
Afiches, bocetos, dibujos, fotografías y otros elementos forman parte de unos 200 objetos que recorren la exposición y recuerdan el centenario del nacimiento del guionista de Astérix, Lucky Luke y El Pequeño Nicolás, entre otros grandes personajes que ha creado. Pero, sobre todo, intenta recuperar sus años porteños y bien vividos en la Argentina, entre 1928 y 1945.
Goscinny (París, 14 de agosto de 1926 – París, 5 de noviembre de 1977) fue un popular guionista de historietas y escritor francés (por momentos, también fue dibujante) que también causó furor en la historieta franco-belga. Además, es uno de los autores franceses de mayor éxito mundial, con más de 500 millones de libros vendidos, traducidos a más de treinta idiomas.
Su familia logró escapar de la persecución nazi antes de la Guerra para asentarse en la Argentina. Goscinny llegó al país en 1928, con apenas dos años, y se educó principalmente en Buenos Aires, donde asistió a escuelas francesas. Es aquí donde pasó toda su infancia y sus años de juventud ligados a las costumbres porteñas y al judaísmo, y donde además emergió su vocación por el dibujo humorístico que, años más tarde, lo consagraría como un eximio escritor de historietas en todo el mundo.
“Astérix, Lucky Luke y El pequeño Nicolás forman parte de nuestra cultura compartida. Sin embargo, no todos saben que su creador, René Goscinny, fue un niño porteño, hijo de una familia judía que encontró en la Argentina un refugio frente a la tragedia europea. Su historia nos recuerda que la inmigración judía es un pilar fundamental en las relaciones entre Francia y la Argentina, y que el humor es capaz de transformar una vivencia de migración en patrimonio universal. Por eso, esta muestra invita a celebrar ese legado común y a recordar que, en ocasiones, para entender una historia francesa hay que empezar por Buenos Aires”, expresó Romain Nadal, embajador de Francia en Argentina, en diálogo con Clarín.
Goscinnyrama
La muestra evoca su vida y obra en Argentina. Al ingresar a la sala se podrá advertir un “Goscinnyrama”, pegado al texto curatorial: son distintos lugares en el mundo, personas y momentos más significativos por los que Goscinny debió atravesar a lo largo de su vida.
Un mapa con distintas ilustraciones describe cada escena, acompañado por textos (en español y en inglés) que mencionan las ciudades de Buenos Aires, Nueva York y Bruselas, así como también a Dick Dicks, Umpah-Pah, Lucky Luke y Astérix, entre otros personajes que ha creado.
La mayoría de las piezas contienen viñetas que describen las creaciones del autor, acompañadas por citas que vinculan distintos capítulos de su historia.
Por ejemplo, una viñeta contiene una frase de su hija Anne que afirma lo siguiente sobre su padre: “No sé muy bien qué lengua hablaba (mi papá) con sus padres. Porque mi abuela hablaba en ruso, mi abuelo hablaba polaco, entre los dos hablaban en ídish. En la escuela hablaba francés, y en la vida de todos los días hablaba español. Sé que el español estaba siempre ahí, en todo momento. Él era un argentino”.
Orígenes judíos
Hay reproducciones fotográficas en blanco y negro que muestran a la familia cuando vivía en Europa. A comienzos del siglo XX, sus padres, de origen judío, polaco y ruso, llegaron a Francia para rehacer su vida. Allí establecieron la imprenta Beresniak (apellido de su madre, Anna, oriunda de Khodorkow, actualmente en Ucrania).
René en Buenos Aires inauguró en el Museo Judío (Libertad 769, CABA). Foto: gentileza.Hay imágenes de su abuelo, el rabino Abraham Goscinny, y su padre, Stanislaw, trabajando juntos en la imprenta, donde imprimían libros en varios idiomas: en francés, en polaco, en ruso y en ídish, entre otros. De ahí surge el contacto natural de René con los libros.
Esa escena dialoga con una carta escrita por el Comité de Socorros, organismo creado para rescatar a las víctimas de Europa del Este, que sirve como antecedente de la llegada de la comunidad judía a la Argentina. “Los primeros van a París y luego llegan a Buenos Aires, donde existe esta comunidad”, agregó Tamara Kohn, directora del Museo Judío de Buenos Aires.
En 1928, los Goscinny viajaron a través del vapor “Jamaique” para poder rehacer su vida al otro lado del Atlántico, en Buenos Aires.
El guionista francés y creador de Astérix recordó aquel episodio a través de esta cita: “Nuestra llegada fue maravillosa: nos esperaban con guirnaldas, un desfile militar y fuegos artificiales. Sí que sabían recibir bien a los que arribaban. Mucho después me enteré de que habíamos llegado en el día de una celebración patria: el 9 de julio de 1928”.
Etapa escolar
Goscinny se educó íntegramente en un colegio argentino, precisamente, en el College Français de Buenos Aires. Una gigantesca imagen realizada con IA simula su etapa en la escuela. Debajo, hay un pupitre de madera que simula aquellos tiempos añejos, junto a una libreta para que grandes y chicos puedan dejar su mensaje o recuerdo de su experiencia en la muestra.
René en Buenos Aires inauguró en el Museo Judío (Libertad 769, CABA). Foto: gentileza.También se observa un boletín de calificaciones de 1937 del College, que por entonces se encontraba en la calle Pampa 1900, en el barrio de Belgrano. Se lee el nombre René y la calificación Excellence.
Otra de las imágenes que acredita su vida en Buenos Aires es la de una plaqueta que indica: “Aquí vivió René Goscinny, autor de las historietas ‘Astérix’, ‘El Galo’, ‘Lucky Luke’ y ‘El pequeño Nicolás’, entre otras”, ubicada en un edificio de Sargento Cabral 875, en el barrio de Retiro, donde vivía. Se trata de un homenaje que la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires le hizo al popular guionista francés en el mismo lugar donde residía.
Se destacan viñetas de Jean-Jacques Sempé, dibujante y coautor de El pequeño Nicolás, historieta de enorme repercusión mundial, cuyo personaje estaría inspirado en el paso del pequeño René por la escuela porteña: tanto el dibujo de este personaje como las fotos de la escuela se asemejan bastante. Además, sobresalen dibujos que dialogan en el mismo espacio: un profesor de la escuela francesa y una autocaricatura.
Otro sector de la sala contiene varias imágenes de los lugares donde pasó sus vacaciones: en Mar del Plata, Córdoba y Rosario, junto a otra en la que aparece vestido de gaucho y montado a caballo en Colonia Avigdor, en la provincia de Entre Ríos. Este lugar fue fundado en 1936 por la Jewish Colonization Association (Asociación de Colonización Judía) a través del barón Hirsch para dar refugio a familias judías alemanas que huían de las persecuciones del nazismo.
La muestra es de carácter didáctico para grandes y chicos, para conocer la vida de René en Buenos Aires. También tiene un componente lúdico: en una de las paredes hay una sombra que simula la silueta de Lucky Luke, creado por Goscinny, para jugar a ser vaqueros y sacarse fotos con un sombrero puesto.
El tango también estaba impregnado en la vida de Goscinny, ya que le gustaban mucho las letras y sus canciones. Así lo refleja una cita de su hija Anne: “Pasaba horas parodiando tangos. La cultura argentina es muy importante, casi fundadora para él. Creo que en algún punto a veces se sentía más argentino que francés…”. El museo colocó un disco de tangos en ídish de Max Perelman para recrear aquellos inolvidables momentos.
El guionista René Goscinny. Archivo Clarín.También hay una vitrina con revistas de la época cedidas por la Biblioteca Nacional, que leía cuando era niño y que lo inspiraron como guionista de historietas. Entre ellas, figuran: Billiken, Anteojito, Antifaz, Siete Días Ilustrados, AZ Diez, Frontera y Patoruzú, en las que, años más adelante, saldrían sus primeras historietas en la Argentina, al igual que en otras publicaciones de Disney de la época.
“Mis primeros tiempos como dibujante fueron muy duros. Yo admiraba a Ferro, Divito, Quinterno y Mazzone. Un día de 1944 me presenté a la redacción de ‘Rico Tipo’ con mis dibujos. Allí me recibió un excelente humorista que firmaba Billy Kerosene. Me puso de patitas en la calle”, dijo Goscinny a la revista Primera Plana, en 1972. Esta frase también se aprecia en la muestra.
Dibujos y caricaturas
Además de las fotos familiares y otros objetos, hay un sector que recrea el archivo personal de Goscinny, con dibujos y caricaturas de su autoría que recuerdan su vida en Argentina.
Un episodio que tanto lo inspiró fue la visita de Walt Disney a la Argentina. Para ello, recreó a un Goofy montado a caballo con una bombacha de campo y un facón. También están el ratón Mickey, Pluto y el Pato Donald; otro dibujo de Blancanieves y los Siete Enanitos rodeado de árboles y otra creación de Pinocho caminando por una zona campestre.
Pero lo más significativo de Goscinny es su manera de contar la porteñidad a través de sus dibujos. Se destaca “El pituco”, parado sobre la calle Esmeralda, con la silueta de la Ciudad y el Obelisco de fondo detrás del mencionado personaje; un noble comiendo pizza, otro hombre en un bodegón y otro boceto de una peluquería. Siempre jugando con las caricaturas y con “lo argentino”.
Vista del Instituto René Goscinny en París, antiguo despacho donde el célebre guionista, nacido hace 100 años, creó las historias de Astérix y Obélix o el vaquero Lucky Luke, entre otros. EFE/Edgar Sapiña Manchado. Foto: EFELas caricaturas de Goscinny también sirvieron como refugio para canalizar el dolor y el horror que significaron el destierro, el Holocausto (Shoá) y la guerra. Hay parodias sobre Hitler, Stalin y Churchill, además de otras sobre líderes políticos y personajes bélicos, acompañadas por una cita de Anne que lo explica todo: “Lejos de esta Europa de fuego y sangre, lejos de lo que descubriríamos sería la mayor tragedia de la historia de la humanidad, mi padre ya inventaba historias, dibujaba, escribía, imaginaba, creaba personajes y los ponía en escena. Mi padre y todas las caricaturas de papel nacidas de su mente le deben la vida a ese exilio argentino”.
Es que la mitad de su familia logró sobrevivir a la guerra gracias a su exilio en Argentina. En cambio, su familia materna fue llevada y masacrada en los campos de exterminio en Europa.
Goscinny dejó Buenos Aires en los años de posguerra, aunque volvió al país en reiteradas ocasiones como visitante. Según reconoció en varias oportunidades, su vida en la Argentina fue un paso fundamental para poder crecer y educarse, para nutrirse y disfrutar de la cultura y los hábitos de los porteños como un argentino más, echar raíces judías y lograr la supervivencia junto a su familia.
Sin embargo, en 1945 se instaló en Nueva York y un año más tarde en París, su ciudad natal, para ejercer distintas actividades hasta que finalmente se desarrolló como guionista de las populares historietas que recorren el mundo por estos tiempos, especialmente con la creación de Astérix, su personaje insignia a nivel global. Goscinny murió en Francia en 1977, producto de un paro cardíaco, cuando tenía 51 años.
–¿Por qué visitar René en Buenos Aires?
–Tamara Kohn, directora del Museo Judío: Todos conocemos las caricaturas, las historias y los personajes de René Goscinny. Venir a descubrir este mundo es algo nuevo. Creo que la muestra atrae a distintos públicos, grandes y chicos, para compartir momentos entre generaciones. Muchos crecieron con las historietas de Astérix, con El pequeño Nicolás y también con Lucky Luke. Está bueno poder transmitirlo a los jóvenes y también contar y conocer quién es la persona que está detrás de esos guiones y no solamente quedarnos con esas historias. Conocer su vida, por todo lo que pasó, qué cosas lo inspiraron y, sobre todo, por reivindicar el capítulo de su infancia en Argentina como un porteño francés o un francés porteño. Tenemos que celebrar que era argentino.
Los materiales forman parte de los archivos digitales del Institut René de París, especialmente enviados por esta institución; hay objetos cedidos por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y más piezas pertenecientes a los archivos de la Biblioteca Nacional. También hay elementos prestados por Libros El Zorzal y otros que integran el patrimonio del Museo Judío para poner en diálogo y en valor y hacer posible esta muestra.
La muestra se puede visitar de lunes a viernes de 10 a 18 en el Museo Judío de Buenos Aires y estará abierta hasta el 30 de abril de 2027. También se encuentra disponible a la venta el catálogo completo de la muestra, publicado por Libros El Zorzal.









